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Martes, 23 de Octubre de 2018

San Miguel de Tucumán. Hay ocho relojes urbanos, pero sólo dos funcionan

Los custodios del tiempo se refugian en siete edificios repartidos por la capital. Están activos el de la Catedral, que es el más antiguo, y el del ex Banco Provincia. Este año volverán a moverse las agujas en el Correo, en el floral del parque y en el ex banco Hipotecario.

(San Miguel de Tucumán - 28/01/2018)
EL CORREO.

Si sos muy joven, quizás ni te hayas dado cuenta de que existen; si rondás los 45 o sos mayor, lo más probable es que los hayas olvidado. Lo cierto es que ellos, los relojes urbanos, están allí, en ocho edificios emblemáticos de la ciudad. Pero como sólo funcionan el de la Catedral y el del ex banco Provincia, nos hemos acostumbrado a que mirar la horas, en la capital, dependa de los celulares.

Pero parece que de a poco las agujas volverán a moverse: prometen que durante los próximos meses se sentirá el tic tac de los relojes del edificio del ex banco Hipotecario (ahora es la librería Cúspide) y del Correo. Pero vamos por partes.

Ya no atrasa

“No estaba parado, sólo tenía 30 minutos de atraso y lo corregí”, cuenta a LA GACETA Pablo Paverini, director del coro de la Catedral, que sin saber nada sobre relojes mecánicos se convirtió en el encargado de que mantenga su ritmo el más antiguo que tiene la ciudad. Fue traído desde Londres por Celedonio Gutiérrez, en 1844, para ser instalado en el Cabildo (estuvo allí hasta 1907). Al demolerse este, la Catedral fue su custodia.

Según Paverini, el sistema mecánico es el original, pero años atrás se agregaron dos motores para no tener que darle cuerda (“antes había que subir a la torre una vez a la semana para hacerlo andar”). Uno de los motores se ha roto, y por eso no se escuchan las campanadas; el otro provoca que se muevan las pesas gracias a las cuales el reloj funciona.

Cuando el Congreso Eucarístico Nacional de 2016 estaba próximo, y el reloj llevaba 10 años parado -cuenta Paverini-, unos expertos cordobeses propusieron reemplazar el mecanismo antiguo por uno nuevo, más moderno, con GPS, que hubiera costado cerca de $ 300.000. Pero el párroco, Marcelo Barrionuevo, quiso mantener la estructura original, por lo que le pidió a Paverini que se diera una vuelta por la torre (tiene una altura de unos 50 metros) y tratara de entender por qué las agujas no se movían.

“Cuando subí por primera vez me di con que los engranajes tenían excesiva lubricación, endurecida con la tierra. Eso había frenado el reloj. Entonces lo desarmé, lo limpié y acomodé los engranajes, que además no estaban sincronizados. Después recuperé vidrios rotos, y pinté los cuatro cuadrantes, las agujas y los números. Me llevó como un mes y medio de trabajo”, cuenta. Y así, durante, el Congreso, muchos visitantes subieran a la torre, “enamorados de esa estructura antiquísima”.

Arreglo en marcha

Por una puerta casi imperceptible de la fachada del Correo se ingresa a un espacio donde el visitante encuentra, primero, una escalera caracol, y luego otra de hierro empotrada en la pared. Por allí se sube a la torre que alberga un reloj que hace cinco años no mueve las agujas. Sucede que se jubiló el mecánico que lo “atendía” y nadie ha vuelto a asomarse por ese estrecho pasadizo repleto de polvo, libros en desuso y cucarachas muertas. Todo parece gris. Al llegar a lo más alto se nota que sólo tres de los cuadrantes están completos; el restante (da a calle Córdoba) no tiene las agujas.

“Hay un nuevo plan estratégico para las cabeceras del Correo en las provincias. Empezó en Buenos Aires, parte de Córdoba y Mendoza, y hace poco arrancó en Salta. Es un nuevo modelo de gestión de sucursal de casas centrales, que tendrá hasta un cambio de logo. En Tucumán comenzará en los próximos meses, y eso incluye el arreglo del reloj. Es un ícono de la ciudad y un punto de referencia”, cuenta Luis Soria, a cargo de la jefatura de zona del Correo en Tucumán, y destaca que el trabajo no será fácil, ya que el edificio tiene importancia histórica.

Quizás el más fotografiado, por parejas, turistas y familias, es el reloj floral del parque 9 de Julio, inaugurado en 1935 y a cargo de la Dirección de Espacios Verdes municipal. El sistema mecánico original trabajaba ocho horas por día y se detenía cuando se le terminaba la cuerda. Para solucionarlo fue automatizado, pero hace unas tres semanas se ha detenido, informa la repartición. Sostienen que cuando regrese de las vacaciones el encargado, el reloj volverá a marcar las horas.

También pronto volverá a la vida el del edificio del ex banco Hipotecario donde ahora funciona la librería Cúspide (San Martín y Junín). Informan que la máquina ha sido arreglada en Salta y que en pocas semanas será reinstalada.

Futuro incierto

También ha dejado de funcionar hace unos 18 años el reloj del edificio del Instituto Ítalo Argentino de Seguros Generales, ubicado en 24 de Septiembre y 9 de Julio. Se lo instaló en los años 50, cuando se construyó el inmueble. Los vecinos ansían verlo en movimiento, pero todo indica que eso está muy lejos.

“El propietario vive en Buenos Aires. No lo conozco mucho y se niega a que alguien se acerque al reloj. De hecho, vino gente de Córdoba dispuesta a arreglarlo, pero él no quiso. Estaría bueno que funcionara. Todos queremos eso”, cuenta el encargado del Ítalo, Carlos Fregenal. Y agrega que si estuviera en marcha, los departamentos se revalorizarían.

Tampoco los de la estación del ferrocarril Mitre (uno en el frente del edificio y otro, de seis cuadrantes, ubicado en el hall) parecen tener un futuro prometedor. Los empleados de la estación no saben cuándo han dejado de marcar las horas ni cuándo lo volverán a hacer.

La ciudad se sigue moviendo. Son las 13 de un día de enero de 2018 y sólo dos de los relojes urbanos de la capital lo señalan. El tiempo se ha detenido en los otros.

Curiosidades

- Pablo Paverini, músico y actual encargado del reloj de la Catedral, recuerda que la ciudad ha perdido varios relojes emblemáticos. Uno estaba en el viejo banco Español, en la esquina de Maipú y San Martín (hoy, Paseo Español). También desapareció el de la fachada del Mercado del Norte, en la esquina de Maipú y Mendoza. Ahora solamente se ve el rastro circular que quedó en la pared.

- La Ciudad de Buenos Aires cuenta con 64 relojes que dependen del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Los funcionarios, entrevistados por Clarín, afirman que todos andan. Hay otros que son privados. El más antiguo es el de la basílica de San Francisco, de 1802.

Fuente: La Gaceta

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