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Domingo, 21 de Enero de 2018

Preocupación. La economía nacional no termina de despegar a fines del 2017

La economía nacional acumula tensiones

DIEGO PENIZZOTTO

(10/12/2017) Por alguna extraña razón, al promediar cada diciembre existe una propensión generalizada a realizar un balance de lo sucedido durante el año. Al hablar de política económica, el ejercicio es especialmente valioso porque los datos que arroja el tablero de gestión, permiten trazar claramente el rumbo que ha elegido el gobierno, y trazar con cierto grado de certeza lo que puede suceder durante el año que comienza.

Con los números sobre la mesa, la primera sensación es que el gobierno no solo ha confirmado el rumbo gradualista elegido como receta al inicio de su gestión, sino que ha decidido profundizar el esquema en que las tensiones generadas por el déficit de las cuentas públicas es financiado mediante la emisión de deuda.

Es precisamente allí donde radica el talón de Aquiles del ‘modelo M’. En primer lugar porque pese a las consignas que asocian al gobierno con el ajuste, no hay nada que se parezca a una fuerte reducción de gastos en el Estado Nacional. Excepto los subsidios (a la energía, el transporte y las empresas públicas), los restantes renglones del gasto mantienen un peso relativo similar al que tenían con el gobierno anterior.

La solución elegida fue sencillamente cambiar la fuente de financiamiento del déficit. Deuda externa en reemplazo de emisión monetaria. He aquí la segunda pata fuerte del plan del gobierno. En la visión del gobierno, la inflación es solo una cuestión monetaria que surge cuando crece la emisión de dinero para financiar al fisco. Es la razón de ser de las altas tasas de interés establecidas por el Banco Central (BCRA) a fin de quitar dinero de circulación.

Hasta el momento, los resultados le dan la espalda al gobierno. En primer lugar porque el año 2017 finalizará con una inflación muy similar a la heredada del gobierno anterior. En otras palabras, la estrategia exclusivamente monetarista parece no alcanzar a explicar el crecimiento en el nivel general de precios, pese al costo financiero de mantener tasas de interés cercanas al 30%.

En segundo lugar, porque dicho costo ha crecido peligrosamente al punto de convertirse en un costo cuasi fiscal que pone en riesgo la sustentabilidad del sistema financiero nacional. Al finalizar el año, el stock de Lebac representa el 120% de la base monetaria, mientras que los intereses acumulados tras dos años de altas tasas, superan los $300.000 millones. Tres veces lo que el gobierno pretende ‘ahorrar’ con el cambio de formula de cálculo para los haberes previsionales.

El atraso que presenta el tipo de cambio también es resultado de la política antiinflacionaria. Los dólares financieros ingresan desde el exterior, se convierten a pesos para colocarse en Lebac y aprovechar la tasa de interés, y gracias a la estabilidad del tipo de cambio, vuelven a colocarse en dólares una vez concretada la ganancia, que se convierte en rentabilidad garantizada en dólares. En el mercado denominan “carry trade” a la modalidad. En criollo suele llamarse “bicicleta”.

La consecuencia directa es por un lado la abundancia de dólares en la plaza, lo que presiona a la baja el tipo de cambio. Por el otro, la emisión monetaria que surge cada vez que los dólares ingresan desde el exterior y se convierten a pesos. Emisión que ‘obliga’ al BCRA a emitir más Lebac para quitar pesos de circulación, retroalimentando la rueda de la bicicleta.

El resto de las variables corre desde atrás, atada su suerte al resultado de la rueda inflación, tasa, dólar. Ejemplo concreto es la cuestión comercial que terminará el año con un rojo superior a los u$s 8.000 millones. O la cuenta corriente con un déficit que se arrima peligrosamente al 4% del Producto Bruto Interno (PBI).

Visto el panorama completo, la sensación final que deja el año, es incertidumbre. La tibia recuperación del nivel de actividad es resultado de la buena performance de sectores puntuales. Pero las inconsistencias de una política fiscal laxa en combinación con una política monetaria férrea, hacen temer un escenario difícil de cara al futuro. Una percepción que ya es señalada incluso por analistas sumamente afines al gobierno, como el ex Presidente del Banco Nación Carlos Melconian, y confirmada por la ausencia de inversiones extranjeras en la economía real, aquella que genera empleo genuino.

El único objetivo firme en materia económica sigue siendo bajar la inflación. El precio es un fuerte atraso cambiario y un formidable negocio financiero.
Dato
24%
sería la inflación al finalizar el 2017. Es un 7% más alta que el máximo establecido como meta.
Dólar
Atraso estructural
En cuanto al tipo de cambio, el año se termina con una certeza: el dólar está barato. Muy barato. Tras un 2016 en que la tónica fue el reacomodamiento de precios relativos, se esperaba un 2017 con mayor dinamismo en cuanto a la cotización del dólar. Pese a ello, el precio de la divisa norteamericana avanzó apenas un 7,8% en el último año, corriendo muy desde atrás al nivel general de precios. La cotización se aceleró solamente en julio y agosto previo a las elecciones PASO, pero el triunfo del oficialismo trajo calma.
El resultado es un tipo de cambio real similar al de hace cinco años, complicando en grande a las economías regionales y provocando una tensión cada vez mayor en la cuenta corriente.
Consumo
Lenta recuperación
Dos años demoró en recuperarse el consumo luego de la devaluación de fines de 2015 y los tarifazos de 2016 que afectó fuertemente el poder adquisitivo de las capas sociales medias.
El relevamiento de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came) que cuantifica las ventas minoristas en cantidad, revela 21 meses consecutivos de caída en el consumo entre enero de 2016 y septiembre de 2017. Recién en octubre de este año se observa un impulso positivo (+1,6%) que se atenuó en noviembre (+0,4%). Pero por más tímido que resulte el dato, la serie completa (ver gráfico), revela una recuperación sostenida que permite un pronóstico positivo y hace suponer que el mayor impacto sobre el bolsillo ya pasó.
Inflación
En modo 2015
Combatir la inflación es el eje de la política económica desde que Cambiemos inició su gestión. Dos años después hay que decir que los resultados han sido prácticamente nulos. El 40% de inflación registrado en 2016 era muy previsible tras una devaluación del 60% a fines de 2015. Para 2017 sin embargo, se esperaba una baja sustancial que no llegó. La expectativa se fundamentaba en la meta establecida por el Banco Central (BCRA), la cual estipulaba un avance del 17% para todo el año. Sustentaba el objetivo en una férrea política de altas tasas de interés.
Habiendo acumulado un cuantioso déficit cuasi fiscal por el pago de intereses, el año finalizará con una inflación del 24%, muy similar al registro heredado del gobierno anterior en el año 2015.
Desempleo
Materia de reforma
Los escépticos en relación a la estadística oficial, descreen de toda publicación del Indec generada durante el gobierno anterior. En cuanto al desempleo se criticaba la inclusión de los beneficiarios de planes sociales como empleados plenos. El cambio metodológico queda claro al observar el crecimiento que muestra el primer trimestre de 2016. Lo cierto es que el transcurso de 2017 no arroja grandes mejoras en la materia. El año inició con un desempleo similar al del año pasado (alta componente estacional) y revela la misma tendencia en el segundo trimestre (ultimo dato disponible). Está claro que la generación de nuevos puestos genuinos de trabajo registrado es una materia pendiente, y es el objeto de la reforma laboral en marcha.
Producto
Brotes verdes firmes
Los brotes verdes de los que se hablaba hace un año, llegaron recién a mediados de 2017. La estadística oficial muestra un avance interanual del 0,4% en el primer trimestre del año, confirmado con una fuerte suba del 2,7% en el segundo. Las proyecciones indican que al final del año, el crecimiento total será cercano al 2,9%. Es toda una buena señal que el gobierno exhibe como botón de muestra en busca de las inversiones que terminen de afirmar la tendencia positiva en cuanto al crecimiento. Al analizar en detalle por rama de actividad, resulta que hay sectores muy dinámicos como la construcción (muy atado a la obra pública), automotriz o ganadería, mientras que otros se encuentran sumamente rezagados, como la industria textil, o los lácteos.
Salarios reales
Corriendo desde atrás
La discusión que comienza cada verano, es aquella que pugna por determinar el nivel de pérdida de poder adquisitivo, a fin de poner número a la paritaria del año que comienza. El punto es que durante 2017, el salario real nunca se pudo recuperar del impacto que significó la devaluación pos cepo cambiario y los tarifazos de mediados de 2016. Si se observa el gráfico adjunto en base a datos del Ministerio de Trabajo de la Nación deflactados por el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de la provincia de Neuquén, se advierte que el salario real promedio para los trabajadores registrados, es un 1,8% mejor que en diciembre del año pasado, pero aun no es suficiente para empardar el registro de diciembre del año 2015.
Saldo comercial
Señal de alerta
Para comprender lo que significa sostener un dólar atrasado, basta con observar el resultado comercial. Según el último informe publicado por el Indec, solo en los primeros 10 meses del presente año se registra un rojo comercial de u$s 6.115 millones. El año cerraría por encima de los u$s 8.000 millones. Es el resultado de importaciones que crecen a una velocidad diez veces mayor que las exportaciones. En efecto, mientras en lo que va del año las ventas al exterior crecieron un 1,8%, el ingreso de bienes y servicios desde el exterior lo hizo un 18,7%. No es de extrañar. El precio actual del dólar hace que sea demasiado caro comprar en Argentina, y que por el contrario sea barato hacerlo en el exterior. Una señal de alerta para 2018, en que el atraso continuará.
Déficit fiscal
Inflexible a la baja
Al mismo tiempo que quienes acusan al gobierno de apostar al ajuste se quedan sin argumentos sólidos, los que reclaman al Estado mayor austeridad, comienzan a levantar la voz para llamar la atención acerca del excesivo ‘gradualismo’ en 2017. Sucede que la actual gestión no ha podido reducir el abultado déficit fiscal heredado, o bien ha priorizado otros objetivos en materia económica. Nada que se parezca a un ajuste. Por el contrario, el déficit primario representa hoy un 3,1% del producto bruto interno (PBI), mientras que el rojo financiero alcanza el 5,2%. La meta pautada en el presupuesto, es llevar el déficit primario al 3% en 2018 y al 2,9% en 2019. Parece bastante poco en relación a las tensiones que presenta la macroeconomía.
Tasa de interés
El foco en la inflación
La cátedra económica define la tasa de interés como el precio del dinero. En efecto, quien mantiene dinero en efectivo en su poder, está renunciando a la tasa de interés que reporta colocar esos fondos mediante un instrumento financiero. Esa precisamente es la matriz de la política monetaria que mantiene desde hace dos años el Banco Central (BCRA): altas tasas de interés que buscan desincentivar la demanda de dinero, a fin de quitar presión sobre el nivel de precios. Está demás decir que en la visión del BCRA, la inflación es producto de la excesiva emisión. Hasta el momento se trata de un rotundo y carísimo fracaso: mientras la inflación jamás se redujo por debajo del 20%, el negocio financiero resultante significa u$s 300.000 millones en concepto de intereses.
Deuda
Curva peligrosa
La escasez de gradualismo, encuentra su contra cara en el crecimiento sostenido de la deuda externa. El gobierno optó por la estrategia de sostener la matriz del gasto que heredó del gobierno anterior, cambiando solo la forma de financiar el faltante. En lugar de recurrir a la emisión monetaria con una economía cerrada, se pasó a un esquema en que la entrada de capitales extranjeros cubre el déficit. Como resultado, la emisión de deuda total acumula más de u$s 130.000 millones en solo dos años y ya representa un 67% del PBI. El dato revela que todavía hay mucho margen para seguir tomando deuda, como resultado del des endeudamiento registrado entre 2005 y 2015. Aún así, pagar gasto corriente con deuda significa ingresar en un camino por demás sinuoso.
“Tuvimos un primer año difícil. Pero hoy la economía está creciendo y la industria tiene una perspectiva de futuro”.
Marcos Peña,
jefe de Gabinete de Ministros de la Nación
Corresponsalía Cipolletti

Fuente: Diario Río Negro

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