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Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Arroyo Ventana, el pueblo que resurgió a partir de 14.000 ladrillos

JOSÉ MELLADO

En la madrugada del 8 de abril de 2014, el agua se llevó literalmente todo. Los vecinos perdieron sus casas y su lugar de residencia.

(Arroyo Ventana - 06/10/2017) En nuevo lugar, al otro lado del río, vuelve a estar en pie. El sueño de la reconstrucción comenzó en el 2015 con una campaña solidaria para comprar materiales.

Ahora el arroyo quedó a varios metros de las nuevas casas construidas.

A tres años y medio de la peor tragedia que vivió la comunidad, Arroyo Ventana vuelve a estar de pie y con más ganas que nunca de salir adelante.

Aquella madrugada del 8 de abril de 2014, cuando la descomunal crecida del arroyo “se llevó” literalmente el pueblo, convirtiendo gran parte de sus edificaciones en ruinas, quedó atrás. Y hoy pueden pensar en el futuro.

De todos modos, las imágenes de los pobladores que debieron refugiarse arriba de los techos y de los grandes arbustos del lugar para evitar ser arrastrados por la corriente, quedaron grabadas a fuego en sus mentes. Aquello ocurrió unos 10 días después de la inauguración del SUM y de la cancha de fútbol, dos lugares que quedaron devastados, igual que el edificio escolar.

Muchos vecinos se vieron obligados a emigrar y esperaban ansiosos que avance la construcción de las viviendas para poder volver y sumarse a quienes tuvieron la suerte de quedarse y hoy apuestan más que nunca a este renacer de la pequeña aldea ubicada en la Meseta de Somuncura, a unos 67 kilómetros al oeste de Sierra Grande.

El pequeño poblado estaba ubicado a la vera del arroyo, en la margen norte, y luego del desbastador aluvión, en forma conjunta con las autoridades provinciales, los vecinos decidieron trasladarlo y comenzar la reconstrucción del otro lado del curso de agua, en un terreno plano que durante ante años sirvió como pista de aterrizaje de aviones.

Allí, entonces, a 200 metros de su antiguo lugar, renace la localidad.

Algunas edificaciones quedaron en pie en el sitio original y continúan siendo habitadas, pero a escasos metros de la intersección de las rutas provinciales 5 y 58, un bulevar conduce hasta el nuevo asentamiento de coloridas viviendas. Allí, ya funciona la escuela 141, a la que asisten 15 alumnos; el Centro Comunitario; un tráiler en el que funciona Destacamento Policial y otra estructura similar convertida en un consultorio para atención sanitaria de los vecinos.

Los vecinos recuerdan que aquel sueño de la reconstrucción se inició en enero de 2015 con la limpieza del predio y el relleno de algunos sectores para comenzar a levantar primero la escuela y luego a se empezó con la construcción de las primeras viviendas.

Para ello, la Comisión de Fomento contaba con unos fondos que se sumaron a una importante donación de 118.000 pesos que realizaron los vecinos de Sierra Grande luego de una campaña solidaria realizada por el canal de televisión local.

“Compramos los primeros 14.000 ladrillones y empezamos a construir las primeras viviendas. Pudimos levantar 18 casas y ahora a través del IPPV se van a construir otras 20 más”, afirma el Comisionado de Fomento, Carlos El Hossen, quien resaltó la importante ayuda económica y con mano de obra aportada por los vecinos de Sierra Grande.

Lo primero que se construyó en el nuevo asentamiento fue la escuela 141 para que los chicos del paraje no pierdan la escolaridad. Hoy asisten 15 alumnos. “Fue fundamental para nosotros. De a poco fuimos progresando. Ahora estamos terminando el SUM. Nos falta todavía, pero cada vez queda menos para poder hacer realidad el sueño que tenemos los pobladores de ver otra vez a nuestro pueblo en pie y que todos los vecinos puedan tener su vivienda” agregó.

El mayor ingreso económico de la aldea lo hacen los empleados de la administración pública provincial, a lo que se le suman el aporte de la actividad productiva que ejercen en la zona pequeños productores ovinos y caprinos. Si bien los recursos no abundan, las ganas de progresar llevan a invertir cada peso que ganan los vecinos en ampliaciones de sus viviendas, garajes y pintura, entre otras mejoras.

Estas acciones, están siendo acompañadas por los técnicos del Programa Forestal del Ente de Desarrollo de la Región Sur que en forma conjunta con los vecinos, alumnos y docentes de la escuelas llevan adelante un programa de forestación que incluye la colocación de unas 450 plantas en distintos sectores del pueblo buscando crear espacios verdes y embellecer este pequeño lugar del sudeste rionegrino.

La compleja tarea
de la reubicación
La reubicación del pueblo no fue una tarea fácil. Demandó mucho trabajo y también una gran inversión, realizada en mayor medida por el Estado provincial. A las edificaciones se le sumaron los servicios. Fue así que se construyó primero el tendido de la red eléctrica para llegar con luz a cada uno de los hogares y también para abastecer al alumbrado público. Luego se instalaron los garrafones sociales con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los vecinos. Hace unos cuatro meses comenzó a ejecutarse la red de agua potable que hoy se inaugura para completar con la provisión de los servicios básicos a la población. El corte de cintas lo realizará el gobernador Alberto Weretilneck junto a los vecinos. Esta obra fue ejecutada por la Cooperativa de Agua de Jacobacci con una inversión del gobierno provincial que supera los 2 millones de pesos. Se construyeron unos 2500 metros de cañería, incluyendo el cruce por el lecho del arroyo Ventana y conectar el viejo asentamiento con el nuevo, la instalación de una pequeña cisterna y una bomba de impulsión para dotar de agua potable a 90 edificaciones.
En números
300
milímetros de lluvia se registraron esa inolvidable madrugada del 8 de abril de 2014.
11018
habitantes había en la localidad antes del aluvión. Hoy no llegan a 70.
casas –coloridas– ya están construidas en el nuevo lugar, en la margen sur del río. A través del IPPV se van a hacer otras 20 más.
“Muchos de los que se fueron quieren volver”
El aluvión que devastó el pueblo durante la madrugada del 8 de abril de 2014 obligó a muchas familias a abandonar el pueblo porque lo perdieron todo. Otros, como algunos docentes que habían llegado del norte, lo hicieron porque no pudieron superar el impacto emocional que les causó aquella noche. “Muchos tuvieron que agarrar el bolso e irse . Algunas familias se fueron al campo, otras a Neuquén, Sierra Grande y hoy quieren volver. Este es un pueblo de 110 personas. Hoy no están todas, pero la gente que era del pueblo y se fue quiere volver. Por eso queremos terminar cuanto antes las viviendas que se están construyendo y las que están proyectadas”, afirma el comisionado Carlos El Hossen.

“Cada vez queda menos para poder hacer realidad el sueño que tenemos los pobladores de ver otra vez a nuestro pueblo en pie”.
Carlos El Hossen, comisionado de fomento.

Fuente: Diario Río Negro

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