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Lunes, 16 de Octubre de 2017

ENTREVISTA AL INTENDENTE MARTINIANO MOLINA

“La problemática de Quilmes es enorme pero no bajo los brazos”

Por MARIANO SPEZZAPRIA

Se trata de uno de los distritos que más apoyo recibe de la Nación y la Provincia

(Quilmes - 26/09/2017)
Termina una larga reunión de seguimiento de la gestión en la Casa de la Cultura, ubicada en la misma manzana de la Catedral quilmeña, y se dispone a una charla con EL DIA sobre su reciente experiencia como intendente de uno de los distritos más complejos del Conurbano. “Hay veces que me pregunto cómo abarcar toda esta problemática, que es enorme”, admite Martiniano Molina.

No es para menos: Quilmes tiene al menos 180.000 de sus 700.000 habitantes viviendo en villas y barrios carenciados, muchos de ellos asentados sobre terrenos inundables por tomas de tierras que, según el jefe comunal, fueron fogoneadas políticamente en los últimos años. Pero también el casco urbano tiene sus problemas. Por caso, el 50% de las viviendas no tiene acceso a cloacas.

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Molina, 45 años, llegó a la política por una vía distinta a la habitual. Antes de ser intendente fue chef -en TV- y un buen jugador de handball, a tal punto que llegó a jugar en la Selección. Pero la actividad política nunca le resultó ajena: su padre fue funcionario y concejal del municipio por el peronismo. Molina lo reivindica, pero se despega del PJ quilmeño.

“Durante años vivimos con dirigentes que se enriquecieron en forma personal, pero acá se acabaron el mal y las mafias”, advierte el intendente y agrega, como para que no queden dudas: “Si alguien va a pedir algo que no corresponda en mi nombre, por favor grábenlo y lo denunciamos juntos”, sostiene Molina. Y asegura que hubo miles de habilitaciones que fueron “cajoneadas”.

Tal vez porque se trata de un distrito emblemático en el surgimiento de Cambiemos, en el que la ahora gobernadora María Eugenia Vidal logró cristalizar su estrategia de rotunda contracara de Aníbal Fernández, ahora Quilmes recibe un apoyo presupuestario importante desde Nación y Provincia. “Me siento totalmente respaldado. Sino las obras serían inviables”, reconoce.

El presupuesto de Quilmes ronda los 3.500 millones de pesos anuales, de los cuales más de 500 millones son destinados a la recolección de residuos –que es municipal y el intendente no piensa privatizar-, aunque en este distrito del sur del Conurbano existen unas 100 hectáreas que están ocupadas por “basurales a cielo acierto” y se arrojan desperdicios en los arroyos que lo atraviesan.

“Reconocer la problemática hace que tengamos propuestas para resolverla. ¡Si venimos de un país donde nos dijeron que teníamos menos pobreza que en Alemania!”, ironiza Molina. Pero también admite que Quilmes es uno de los municipios del GBA que venían atrasados en la certificación de obras. “Ahí tengo que aceptar falencias, pero le estamos metiendo pata”, afirma el intendente.

La intervención de los gobiernos nacional y bonaerense en territorio quilmeño es de un despliegue inusitado: el programa “El Estado en tu barrio” ya visitó 30 veces el distrito y las obras que se realizan sobre las vitales Calchaquí y General Belgrano van más allá de los arreglos superficiales. “La Argentina viene de años de no inversión”, dice Molina en sintonía con el presidente Macri.

ASEDIADO POR EL PJ
Así como cuenta con el respaldo de la Casa Rosada y la Gobernación, Molina vive bajo asedio político del PJ quilmeño, que aprovechó que el comienzo de su gestión no fue el más auspicioso y que viene de sacar en las PASO más votos que Cambiemos, aunque con tres listas contra sólo una de la coalición gubernamental. Por eso, la relación del intendente con la oposición no es fluida.

“Encontramos todo tipo de críticas, pero muchos de ellos estuvieron en el Gobierno anterior y ya que ahora tienen las soluciones a todos los problemas, me pregunto por qué no lo hicieron antes”, asegura Molina en diálogo con este diario. Y pasa a enumerar una abultada serie de obras y actos de gestión que se están ejecutando en el distrito en materia educativa, social y de seguridad.

Bien al estilo que patentó el PRO en los últimos años desde la vidriera de la capital federal, Molina dice que prefiere tener un vínculo “más cercano a la gente” que a la dirigencia. Y cree que los vecinos de Quilmes “encuentran un gobierno de personas que no vienen de la política pero que están encima de los temas”. Y que tienen vocación de “resolverlos de manera consensuada”.

“Siento que la problemática es enorme pero no bajo los brazos. Quilmes necesita tiempo, trabajo y ordenamiento para tener una ciudad digna”, remarca Molina, que está a la cabeza de un distrito con números en rojo. Por citar uno coincidente: 3.000 niños están fuera del nivel educativo inicial. Y misma cantidad de cuadras requieren de pavimentación para dejar de ser un auténtico lodazal.

Fuente: El Día

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