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Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Esquí y snowboard fuera de pista en el lado salvaje de Chapelco

IVÁN GUREVICH

La ladera sur del complejo invernal ofrece un espectacular escenario para la práctica del esquí o snowboard fuera de pista, algo que sólo los deportistas de nivel alto están en condiciones de disfrutar.

(CHAPELCO - 03/09/2017) Pendientes de hasta 40° esperan a los que se atreven a bajar por la cara sur del complejo de invierno sanmartinense.

En el filo de las tres cumbres, midiendo la largada. - Voy - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar
En el filo de las tres cumbres, midiendo la largada.
Una de las precauciones antes de bajar es constatar el nivel de riesgo de avalanchas. - Voy - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar
Una de las precauciones antes de bajar es constatar el nivel de riesgo de avalanchas.
Si se juntan entre 4 y 8 expedicionarios, pueden contratar una pisapista para la vuelta. - Voy - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar
Si se juntan entre 4 y 8 expedicionarios, pueden contratar una pisapista para la vuelta.
Esquí y snowboard fuera de pista en el lado salvaje de Chapelco - Voy - Diario Rio Negro - rionegro.com.ar
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Primero hay que hacer cumbre, es decir, llegar hasta lo más alto de Chapelco. Tiene que ser un día especial, que no esté muy feo el tiempo, porque si las condiciones de seguridad no están dadas el lugar se cierra. En el filo que une a los cerros Escalonado, Teta y Mocho, a los 2.000 metros de altura, aparece a la vista el paisaje de la cara sur del complejo invernal, un mar de nieve donde no hay pistas ni medios de elevación ni bosque de lengas.

El lugar es para atrevidos. Es indispensable saber por dónde tirarse porque hay algunas líneas de bajada muy empinadas donde se presentan afloramientos rocosos, y en toda esa área no hay señalización ni balizamientos. Allí, en el costado más salvaje de Chapelco, se disputó el fin de semana pasado la única fecha clasificatoria al Freeride World Tour que tuvo lugar en la Argentina este invierno. Las otras dos etapas de esta competencia mundial de esquí y snowboard fuera de pista se desarrollaron en Chile.

La cara sur de Chapelco se está promocionando como atractivo turístico deportivo, con variantes donde siempre predominan las cuestiones de seguridad. Ese mundo es desconocido para la mayoría de los esquiadores y snowboarders porque mete miedo, pero realmente no es inalcanzable. Si uno puede bajar pistas rojas con comodidad ya está preparado para tirarse por atrás del filo. La clave es cuidar todos los detalles para minimizar los peligros... y animarse.

“Entre los tres cerros hay un montón de líneas. Las menos difíciles están atrás de la pista Las Tablas, en las que no hay saltos ni lomadas que impidan ver por dónde va a seguir yendo uno. Después hay otras bajadas con más pendiente, o con lomos que cortan la anticipación visual, o donde hay que saltar alguna cornisa, o pasar por canaletas, o sortear algunas cascaditas de hielo que se forman entre las piedras, o directamente saltar esas piedras”, contó la instructora de Chapelco, Paula Carro, quien ganó el primer puesto entre las damas en el torneo de Freeride hace unos pocos días.

“Yo me tiré por El Extremito, como llaman a esa línea atrás del Teta, hice una bajada muy rápida y fluida, con buena técnica para surfear por encima de la nieve honda, atravesando sin problemas dos canaletas que hay entre unas piedras. En varones ganó Nicolás Fuentes, quien también tomó mucha velocidad, saltó primero una cornisa, hizo un frontside 360 al pasar una venteada y cerró con el salto de una piedra, una bestia”, relató Carro.

Los días que no hay competencia también está disponible la cara sur del complejo si están dadas las condiciones níveas y meteorológicas. La única obligación para ir es avisar antes en los puestos de patrulla, por la eventualidad de que sea necesario organizar maniobras de rescate, y además llevar pala, sonda y ARVA, que son los instrumentos de seguridad mínimos para andar por el ambiente agreste de una montaña nevada donde no pega el sol.

Además de elegir con detenimiento la línea de bajada, hay que decidir también la forma de volver al centro de esquí. Una es caminando por unas huellas de salida que los riders van marcando solidariamente desde el inicio de cada temporada. “La escalerita” sale a las pistas del cerro Mocho y recorrerla lleva entre 20 y 25 minutos, con nieve hasta la mitad de las pantorrillas.

Las otras alternativas para volver de la excursión al otro lado de Chapelco son: esquiando hacia arriba con pieles de foca debajo de las tablas, o directamente en una máquina pisapistas. Ambas posibilidades se contratan en la Escuela de Esquí y Snowboard de Chapelco.

El costo de la aventura
$ 2.500
es el precio de la excursión
con guías de montaña e instructores de esquí y snowboard.
“Para ir a un lugar agreste hay que tener conciencia de montaña y conocer todos los peligros que se pueden afrontar”.
Paula Carro, ganadora de la última fecha del Freeride World Tour en Chapelco.
El manto blanco sobre la ladera sur se mantiene al resguardo del sol durante todo el invierno. La nieve suele encontrarse en polvo o polvo prensada.

Fuente: Diario Río Negro

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