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Jueves, 29 de Junio de 2017

Suspensiones y despidos en el parque industrial de La Rioja

Advierten el impacto de la caída de las ventas y las mayores importaciones

(La Rioja - 02/03/2017) Desde los últimos meses de 2016 hay alarma en el parque industrial de La Rioja, focalizado en fábricas textiles y de calzado, por suspensiones, planes de retiro voluntario, adelantos de vacaciones y despidos. Los empresarios aseguran que no pueden afrontar el aumento de las importaciones y la caída de la demanda interna. A fin de año, la textil Hilado (del grupo TN Platex) despidió a 130 trabajadores, Colortex desvinculó a otros 130, ENOD suspendió y Ritex adelantó vacaciones. También Puma debió apelar a las suspensiones.

Raúl Garat, vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), dijo a LA NACION que en los primeros meses de 2016 salieron todas las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) pendientes del gobierno kirchnerista, por lo que "aumentaron fuerte los ingresos de textiles y calzados, lo que sumado a la baja de las ventas generó un serio problema y obligó a las empresas a ajustar".


A poco de asumir, la administración de Mauricio Macri reemplazó las DJAI por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Garat estimó que en el último año se perdieron mil empleos industriales en La Rioja: "Esa cifra, para esta provincia, es mucho. Desde 2008, de los 15.000 puestos del sector se destruyeron 8000".

El economista Dante Sica indicó a LA NACION que el macrismo debió desarmar la "anormalidad de las DJAI" y pasó al SIMI, que cubre el 20% de todo el nomenclador arancelario; en ese marco, el 90% de las partidas textiles y entre el 60 y el 70% de las de calzado están bajo licencias no automáticas. "No son sectores desprotegidos, incluso se usan barreras paraarancelarias permitidas internacionalmente -continuó-. El problema de los sectores es la falta de competitividad y, además, deben enfrentarse a nivel mundial con naciones low cost. A todo esto se le suma la caída del mercado interno."


La conducción de la UNIR mantuvo varias reuniones con el ministro de Producción, Francisco Cabrera. Acompañados por el gobierno provincial, reclamaron un "puerto administrado" que regule las importaciones para "aliviar" a la industria local. "Lentamente, las importaciones empiezan a encarrilarse, pero la demanda interna no arranca -continuó Garat-. Las empresas son de primer nivel, con alta tecnología, pero los costos internos son muy altos, es un problema estructural que impide competir."

En la UNIR sostienen que la clave está en instrumentar políticas activas: "Sin promociones impositivas regionales no hay forma de nivelar el país", agregan.

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El gobernador Sergio Casas, del Frente para la Victoria, se sumó al planteo. Indicó que "no hay peor injusticia que tratar como iguales a los que somos desiguales", y enfatizó: "Necesitamos que se ponga un techo a las importaciones y se pueda dar un rango de competitividad, manteniéndose la fuente laboral".

Pablo Ekserciyan, titular de Ritex (950 empleados, una de las textiles integradas más grandes del país), explicó que la demanda interna cayó 22% interanual, "y como la importación no baja, el impacto es el doble". A su entender, la Nación debe "frenar las importaciones hasta que el mercado reaccione y se absorba el stock acumulado; si no, los empleos están en riesgo".

Ramón Gómez, secretario general de la Asociación Obrera Textil de La Rioja, opinó que el Gobierno "no midió lo que iba a pasar" cuando abrió las importaciones, a lo que sumó la baja de ventas. Su par nacional, Hugo Benítez, agregó que en los últimos tiempos la actividad registró 3600 suspensiones y cerca de 1500 despidos por el cierre de casi una decena de establecimientos en el país.

Las que cerraron fueron la porteña Zytex y las bonaerenses José Garraza, Broderie Suiza, Edolan, Tassutti SRL, Textil Elotex, Galitex, Vecchi Godoy, Fábrica Argentina de Etiquetas y Sedler Hermanos. "Por más modernos que seamos, no podemos competir en precios, porque nuestros costos son más del doble y no tenemos volumen. Incluso no se puede exportar; hasta hace un tiempo vendíamos a Europa e Israel, pero tuvimos que dejar", agregó Ekserciyan.

Sica subrayó que en los años "normales" de la economía las importaciones representan entre el 15 y el 17% del PBI, pero con el cepo cambiario pasaron a ser entre el 9 y el 10%: "No es que la economía ahora sea más abierta, se empieza a recuperar la normalidad", argumentó. Apuntó que el Gobierno se enfrenta, por un lado, a solucionar problemas de competitividad estructural y, por el otro, a consumidores que quieren productos más baratos "y viajan, cuando pueden, a comprarlos afuera".

Fuente: LA NACION

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