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Viernes, 22 de Enero de 2021

Desarrollo territorial

Santa Rosa, el departamento agrícola catamarqueño que crece con agua de riego

Juan I. Martínez Dodda

Al noreste de Catamarca, un puñado de ciudades se ha desarrollado a partir de inversiones en riego, siembra directa, genética y feedlots, que ofrecen la posibilidad de agregar valor a los granos. El desafío: industrializar.

(Catamarca. - 20/12/2020) Visto desde el aire, sea desde el avión camino al aeropuerto de San Fernando del Valle de Catamarca o desde la foto satelital de un buscador, la zona al este de Los Altos, una pequeña localidad situada en el noreste de la provincia parece un plato lleno de “rueditas” de sushi, que en este caso no son de pescado y arroz, sino de círculos de riego. Una de las claves para el desarrollo de esta región que también se apoyó en la siembra directa y las nuevas tecnologías para pasar de una cría poco rentable a una agricultura eficiente, de rendimientos más predecibles, con una ganadería de corrales que agrega valor a los granos producidos.


El Departamento de Santa Rosa (donde están las localidades de Los Altos -el centro económico y agrícola-, Bañado de Ovanta -es el centro político-, también Alijilán, San Pedro o Lavalle, entre otras) limita al norte con Tucumán y al este con Santiago del Estero. A menos de 50 kilómetros de ambas fronteras.

Según el censo de 1991 el departamento completo tenía 8500 habitantes. Para 2010 se contabilizaban 12.000. Los Altos (a 21 km de Bañado de Ovanta y a 96 de la capital provincial) pasó de 2400 habitantes en 1991 a 4500 en 2010. Fuentes extraoficiales creen que actualmente viven unas 10.000 personas allí. Como curiosidad, el municipio fue creado recién en 2001.

Otra de las ciudades importantes en lo agropecuario es Alijilán (1400 habitantes censados en 2010), donde desde 1990 funciona un Colegio Agrotécnico que tuvo su primera promoción en 1995 con 12 egresados: 6 mujeres y 6 varones. Es una zona que, comercialmente se abastecía mucho de Tucumán, por su cercanía, pero que poco a poco fue haciendo su propio camino.

El departamento de Santa Rosa tiene unas 142.000 hectáreas. Se destacan dos colonias con parcelas de 10 a 20 hectáreas donde se hace tabaco (supo ser la estrella de la zona, ahora ha caído en desgracia), también arándanos (lo nuevo), algo de mandarinas y naranja dulce. El padrón de tabacaleros pasó de 450-500 productores a apenas 100-150 los últimos años.

“Hace 4-5 años se han radicado algunas empresas que producen arándanos, en algunos casos orgánicos, porque han detectado que pueden cosechar justo cuando hay una ventana de precio de fines de octubre a fines de noviembre, cuando hay un vacío de mercado internacional y entra la cosecha de esta zona con mercadería de buena calidad”, contó a Clarín Rural el jefe de la AER Santa Rosa del INTA Catamarca, Juan Manuel Gallo, nativo de Alijilán.

Durante mucho tiempo el motor que movía la economía de la zona era el tabaco, algo de hortalizas y deshidratados. En ganadería, se hacía algo de cría. La agricultura, hay que decirlo, ha avanzado, en algunos casos, con desmontes. Dicen los lugareños que eran montes ya improductivos porque habían sido utilizados para la producción de madera.

Juan Manuel Gallo, jefe de la AER Santa Rosa del INTA Catamarca,
Juan Manuel Gallo, jefe de la AER Santa Rosa del INTA Catamarca,

La media de lluvias es de 800 milímetros en Alijilán y 500 al este. La zona más húmeda es al oeste, hacia el cerro, donde están las yungas, y decrecen al este, en el llano hacia Santiago del Estero.

“Esta es la Es la única zona agrícola llana de Catamarca, al oeste hay cerros y valles, con producción de vid, olivo, nogal y algo de ganadería, pero la parte productora de granos es el Departamento de Santa Rosa, sin dudas”, explicó Julio Puchulu, médico veterinario entrerriano que en 1989 se fue al norte siguiendo los pasos de su padre que ya estaba en la zona. Actualmente tiene una producción mixta.

Desarrollo productivo
Daniel “Pipo” Rossi llegó a la zona en 1982, primero en San Pedro, porque su padre tenía campo ahí. Fue docente, asesor de Cambio Rural, jefe de la AER INTA Santa Rosa, asesor del CREA Catamarca-Santiago del Estero y luego coordinador de la región NOA. La zona la conoce bien, como asesor y como productor (tomó la posta de su padre y hoy hace cría bovina y, hace poco, incorporó caprinos, unas 200 madres con las que produce quesos frescos). Pero su principal ingreso es el asesoramiento de unas 10.000 hectáreas agrícolas en toda la zona.

“Durante los últimos años ha cambiado mucho”, dijo, como puntapié inicial. La agricultura se acomodó en las zonas de más lluvias y con riego, al oeste, y la ganadería con varios feedlots, asociados a campos agrícolas, se fue corriendo al este.

La agricultura se acomodó en las zonas de más lluvias y con riego.
La agricultura se acomodó en las zonas de más lluvias y con riego.

“El gran impacto los últimos 20 años ha sido agrícola, de la mano de la Ley de Diferimientos Impositivos 22.021 que permitió desarrollar campos con inversiones en equipos de riego de pivote central, pero también coincidió con el inicio de la siembra directa, que ha traccionado para que gran parte que lo que había con silvopastoril, en bosques degradados, que sufrieron la historia de la producción forestal por la extracción de madera, se conviertan en hectáreas agrícolas y ganaderas”, relató Rossi, quien destacó también las sojas RR y los maíces Bt, con híbridos de maíces tropicales bien adaptados.

Además de soja y maíz se hace trigo, poroto y sorgo. “Otro gran cambio ha sido la fertilización, con la posibilidad de regar también se potenciaron los rendimientos con fertilización”, dijo Rossi. Y agregó: “Vos tenías zonas como Los Altos que eran zonas seguras, pero también Lavalle que era insegura, hoy es difícil errar una cosecha con lluvias medianamente normales y todo este paquete tecnológico”.

Los rendimientos son variables, pero Rossi destacó en Puerta Grande (a 12 km de Los Altos), se pueden lograr promedios en soja de más de 3000-3400 kilos/ha, con picos de 4500 kg/ha. Hoy cree que deben estar en 3200-3400 kilos.

El maíz es más variable, el promedio ronda los 6000 kg/ha en la zona pero se pueden lograr 7500 kilos promedio con picos de 10.000 kg/ha. En tanto que, en trigo, la media ronda los 1100 kg/ha y ellos tienen unos 1400 kg/ha. “El ABC es rotar cultivos y fertilizar, eso es clave para esta zona, fertilizar fuerte, el sistema”, apuntó Rossi.

“La zona tiene unas 70.000 hectáreas en las que se hacen cultivos extensivos, muchas empresas usan el riego para producir semilla”, contó Gallo. Claro, al ser una zona donde no llueve tanto y se puede regar, es ideal para los semilleros.

Para Puchulu, la transformación ganadera hacia los feedlots permitió sumar más maíz, que es clave en las rotaciones, pero por su distancia a puerto es difícil pensarlo sin imaginarlo hecho carne. “También la siembra directa fue lo que permitió que esto pasara porque cuando llegó mi padre era época del arado y como no es una zona que no sobra el agua, con inviernos muy secos porque el grueso de las lluvias es de noviembre a abril, con convencional no hubiera pasado esto”, dijo Puchulu, que sumó la genética a ese “motorcito” de evolución.

Hay varios feedlots establecidos en la zona.
Hay varios feedlots establecidos en la zona.

“Esta agricultura es mucho más sostenible desde lo económico que una ganadería de cría, también ha cambiado mucho la mirada de los agricultores, porque mientras que antes se producía pensando a seis meses, hoy se planifica a 5-10 años, y esto ha sido bueno para un manejo diferencial que permita conservar la humedad y la calidad de los suelos”, resumió Rossi.

Para dar un nuevo salto productivo, según Rossi, tienen que suceder dos o tres cosas. “Es clave manejar correctamente el exceso y el déficit de agua, con nuevos diques para incrementar, pero más que nada, para sostener un nivel de productividad por hectárea aceptable”, apuntó. A esto hay que sumarle rotaciones y toda la tecnología de conocimiento del ambiente y de los cultivos.

“Ahora bien, si se piensa en una matriz productiva más pujante, necesita que vaya acompañada con obras en caminos, electricidad y agua potable”, opinó Rossi. Y agregó: “Todo lo que sea transformación de materia prima de la zona, agregado de valor al maíz, la soja, el trigo, o el garbanzo generaría desarrollo porque significa la necesidad de mano de obra capacitada y sería un cambio importante”.

El departamento de Santa Rosa tiene unas 142.000 hectáreas
El departamento de Santa Rosa tiene unas 142.000 hectáreas

Puchulu apuntó al desafío de manejo que representan las malezas resistentes “que siempre arrancan de norte a sur”, con aplicaciones variables. También la fertilización variable y un paquete no sólo de insumos, sino también, de procesos.

¿Me quedo o me voy?
Llegar a los 18 años, terminar el secundario y ¿hacer qué? Irse a estudiar y no volver, irse y volver o quedarse. El eterno dilema de los jóvenes y también de los pueblos. Algunas ciudades, producto de esta sangría se van avejentando, otras, en cambio, tienen oferta laboral atractiva para que vayan y vengan o, directamente, se queden.

Para Gallo, la Escuela Agrotécnica es importante y recuerda que algunos alumnos suyos (fue profesor antes de entrar en INTA) hoy están trabajando en agronomías de la zona. En el caso de optar por una carrera universitaria, a menos de 100 kilómetros tienen la Universidad Nacional de Catamarca, (en la capital provincial), que además, en 2020 incorporó en Los Altos dos carreras: Tecnicatura en Informática y Auxiliar de Enfermería. “Dicen que van a ir incorporando otras carreras cortas, lo que sería muy importante para que los jóvenes puedan trabajar y quedarse en la ciudad”, dijo Gallo.

“Acá los chicos tienen posibilidades, no es como en otras localidades que no les queda otra que migrar, nos gustaría que haya más, pero algo hay”, dijo Gallo.

Para Rossi, el desarrollo agrícola, y también una ganadería más eficiente, han permitido el desarrollo de estas comunidades. “Ha llegado más gente que se instala en Los Altos, o Bañados de Ovanta, San pedro o Alijilán, pero también están los contratistas, que generan todo un movimiento”, destacó el productor y asesor.

Rossi recordó que cuando en 1996 se instaló a vivir en Los Altos había un hotel y en Alijilán, a 15km, no había nada. Hoy cuenta 3 hoteles en Los Altos, más otro hospedaje, y en Alijilán un par de hosterías. Esto, además de restaurantes, gomerías, repuestos. “Había una estación de servicio, hoy hay tres, había una escuela primaria y una secundaria, hoy hay terciario y se ha renovado la atención médica”, dijo Rossi.

Julio Puchulu vive sobre la ruta provincial 64, que comunica Los Altos y Bañados de Ovanta. Recuerda que antes del desarrollo agrícola “Bañados era más grande que Los Altos, pero la agricultura hizo que Los Altos creciera en habitantes y servicios.

“Viene algo de gente de afuera, pero creo que lo más importante es que se generan oportunidades para que los de acá no se vayan, o se vayan a estudiar y vuelvan”, dijo Puchulu.

“Los Altos es la única ciudad, o de las pocas, que no depende del empleo púbico, mayoritariamente depende de la actividad privada, y en esto tiene mucho que ver el movimiento que genera el campo, no porque todos trabajen en el sector, pero sí porque son periféricos, o abastecedores o simplemente viven de lo que el campo genera y derrama”, contó Puchulu a Clarín Rural.

Desafíos
Para Gallo, sería interesante sumar alguna actividad que agregue valor a lo producido en la zona y genere trabajo. “Por ejemplo, reflotar una línea de empaque que dé trabajo a mucha gente, una de citrus, una línea de transformación de alimentos en deshidratados, de verduras, de hortalizas, se habló muchas veces de hacerlo, pero es una rueda muy difícil de poner en marcha que requiere varios componentes que se pongan de acuerdo”, opinó el jefe de la AER Santa Rosa del INTA. La idea es que además de agregar valor y dar trabajo se logre un producto no perecedero y que pueda llegar más lejos.

Para Gallo, “la gente de campo resuelve muchas cosas en la finca, están acostumbrados a eso, pero cuesta más lo que tiene que ver comercialización y marketing del productor, incluso a nosotros los técnicos nos cuesta”.

Julio Puchulu, durante la siembra de cultivos.
Julio Puchulu, durante la siembra de cultivos.

Un tema de preocupación para Rossi son las inundaciones que algunas veces “barren caminos”. “El tema es que quizás no cambió la cantidad de agua que cae, pero sí cómo se reparte, porque por ahí precipitan 250 mm en tres horas y te complica todo, porque los sistemas de conducción de agua no están preparados para semejante cantidad de golpe, es cierto que algo puede tener que ver con el cambio de uso de la tierra, pero también hay algo de cambio climático”, dijo Rossi.

Para Puchulu, se han hecho obras, puentes y rutas, falta mejorar los caminos rurales. En lo doméstico, “el servicio de internet es muy malo y hoy se necesita para muchas cosas de trabajo”.

Gallo advirtió otras dos cosas que faltan. Una son lugares de esparcimiento: “es verdad que hay algunos clubes, yo conocí una cancha de básquet recién a los 18 años cuando me fui a estudiar a Tucumán, hoy hay una cancha acá, pero faltan lugares de esparcimiento, así como también un desarrollo turístico, con lugares para los visitantes”.

“Creo se pueden aprovechar las quintas en las colonias para hacer turismo rural, cabalgatas, puede ser un atractivo turístico que levante el perfil de la zona”, propuso Gallo

Fuente: Clarín.com Rural

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