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Martes, 24 de Noviembre de 2020

Miradas opuestas sobre Nodio

Por Fernando Ruiz, presidente de Fopea.

Nodio es una iniciativa de la Defensoría del Público, un organismo dependiente del Congreso que conduce Miriam Lewin, para vigilar a los medios de comunicación y corregir al periodismo.

(Córdoba. - 25/10/2020)
NODIO. Miriam Lewin, en una asamblea del Congreso.

Me parece ultrainteresante el tema de los discursos de odio, porque es un proceso que se da cíclicamente en la sociedad. En mi libro Cazadores de noticias, sobre la historia de las guerras mediáticas desde 1810 hasta la actualidad, analizo de alguna manera cómo los medios de comunicación se convierten históricamente en motores de discursos de odio.

Existe el Estado danés, el Estado noruego y el argentino. Cada uno tiene una calidad diferente. Es posible que algunas democracias muy desarrolladas tengan mecanismos eficaces para contribuir a disminuir los discursos de odio. Pero, como está armándose este observatorio, parece más un promotor que otra cosa.

Como ya expresamos desde Fopea, el panel de presentación del Observatorio de la Desinformación y la Violencia Simbólica en Medios de Prensa y Plataformas Digitales (Nodio) parecía un observatorio militante, respecto de un sector ideológico. Se va a fijar y va a rotular como discursos de odio el que emiten quienes se oponen. Allí es cuando se transforma en un argumento de parte.

El odio en el contexto argentino muchas veces es el pensamiento diferente del mío. Es como la dicotomía amor-odio. Yo represento el amor y el otro, el odio. Y eso en las redes sociales se potencia, esos discursos se agigantan.

El odio hay que combatirlo siempre, pero en las sociedades abiertas nunca se podrá llegar al nivel en el que desaparezca por completo. Siempre habrá en los márgenes. El problema se da cuando los discursos de odio llegan al centro del debate público, con actores muy visibles que lo promueven. Ese es el problema de las democracias.

Volviendo al libro que mencioné arriba, la mayoría de esas guerras mediáticas terminaron con la ruptura del sistema político. Creo que en estos últimos meses ha avanzado mucho el discurso de odio y salió de los márgenes. Si los medios toman y radicalizan su discurso, contribuyen a promoverlo.

Una cosa fundamental es que el periodismo profesional es el mejor antídoto contra los discursos de odio. Casi por definición, desarticula este tipo de narrativas. Siempre es una obligación democrática desde el periodismo desactivar esos discursos. Es el mejor mecanismo que tiene una sociedad para mantenerlos en los márgenes.

Cuando esos discursos llegan a niveles de agresión muy altos, que pueden generar efectos sobre el honor y sobre la integridad de las personas, la Justicia debe intervenir. Los periodistas no integran una profesión que esté libre de toda sanción.

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“El Observatorio es un aporte a la libertad de expresión”

Por Eduardo Fernández, diputado nacional del Frente de Todos.

En ningún momento Nodio se propone un control, ni intervendrá en el proceso, la creación o la propagación de los discursos, sino que busca analizar descriptivamente esas dinámicas y sus consecuencias.

A partir del análisis de discursos ya emitidos que circulen a través de medios de comunicación y que puedan generar violencia simbólica y mediática, se busca obtener información que nos permita dialogar con los medios de manera de aportar herramientas para la construcción de una comunicación que se inscriba en el paradigma de los derechos humanos.

El Observatorio es un aporte a la libertad de expresión, si tenemos en cuenta que en la actualidad existen narrativas estigmatizantes y deshumanizantes que buscan excluir al/la otro/a del debate público, algo profundamente antidemocrático.

Hay muchos análisis y estudios de organizaciones de defensa de los derechos humanos que así lo demuestran.

De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos, sugiere en el documento “Estándares para una internet libre, abierta e incluyente” que “los estados deben adoptar medidas para promover la igualdad y la no discriminación tanto online como offline, prohibiendo el discurso de odio que incite a la violencia, documentando las instancias de discriminación y promoviendo la tolerancia a través de programas sociales, capacitación y educación”.

La Defensoría del Público recibe cotidianamente reclamos de las audiencias en relación con violencia simbólica en medios que se vinculan con contenidos provenientes de las redes sociales, especialmente contra mujeres y LGBTIQ+ y niños/as y adolescentes. Con base en esto, se pensó una línea de trabajo de investigación científica a fin de abordar un diagnóstico sobre la circulación de los discursos violentos en los medios audiovisuales y su relación con las redes sociales.

La tarea del Observatorio estará destinada al estudio y a la identificación de narraciones estigmatizantes, violencia simbólica y formas despectivas o humillantes sobre colectivos sociales y sus procesos de circulación en nuestro entorno digital de proximidad cultural, de modo de contribuir a una comunicación más plural.

Creo que el Estado tiene la responsabilidad de estudiar las mejores formas de abordaje de este fenómeno para ponerlas a disposición de la ciudadanía

Fuente: La Voz del Interior

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