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Jueves, 26 de Noviembre de 2020

En un municipio del Conurbano sancionarán a los que digan piropos

Azul Fernandez Radiciotti

El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que penaliza el acoso callejero y los incluye en esa categoría.

(Moreno - 28/08/2020) La consigna de una mujer contra los piropos: la nueva norma los define como "comentarios directos o indirectos referidos al cuerpo, no consentidos".

Multar a los hombres que digan piropos a mujeres. Ese es el eje de una norma que se sancionó en un municipio del Oeste del Gran Buenos Aires para penalizar el acoso callejero.


La ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Moreno es una novedad y, de no mediar un veto del poder Ejecutivo, se aplicará en ese municipio, donde a partir de la reglamentación de la nueva reglamentación las mujeres podrán denunciar esa forma de acoso.

El impulsor de la medida fue el concejal oficialista Horacio Chiqué, del Frente de Todos, quien sostiene que “hay una necesidad de construir vínculos libres de violencia”, y que un piropo es acoso callejero.

En el texto del proyecto se sostiene que hay una “urgencia de desnaturalizar las relaciones abusivas basadas en roles de género que pueden constituir el acoso callejero, para erradicar todo tipo de violencia hacia las mujeres”.

Un afiche de la Campaña de la ONG MuMaLá contra el acoso callejero.
Un afiche de la Campaña de la ONG MuMaLá contra el acoso callejero.

La ordenanza define con precisión el tipo de conductas que entran bajo esa figura y que se propone penalizar. Con respecto a los piropos, puntualiza "los comentarios directos o indirectos referidos al cuerpo, no consentidos".

Pero la enumeración es más amplia e incluye también "las fotografías y/o grabaciones no consentidas; el contacto físico indebido o no consentido; la persecución o arrinconamiento; la exhibición o masturbación, gestos obscenos u otras expresiones que sufren las mujeres a diario.

En los fundamentos de la medida se menciona que según un estudio realizado por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires “8 de cada 10 mujeres fueron víctimas de acoso sexual callejero, de las cuales el 97% no lo denunció”.

Laura Velasco, de la asociación Mumala, Lucía Cabrera, víctima y denunciante de acoso sexual callejero contra un taxista porteño y Raquel Vivanco, de la misma ONG, en una proclama en 2017.
Laura Velasco, de la asociación Mumala, Lucía Cabrera, víctima y denunciante de acoso sexual callejero contra un taxista porteño y Raquel Vivanco, de la misma ONG, en una proclama en 2017.

También se sostiene que el piropo es "un grave problema para todas las mujeres -incluyendo mujeres, niñas, niños, adolescentes, travestis y trans-, ya que no pueden caminar por la calle de forma libre, segura ni despreocupada porque existe el temor por su integridad psicofísica".

Por otro lado, la nueva ordenanza dispone la creación de un programa municipal de “Prevención del Acoso Callejero”, para concientizar y prevenir estas prácticas; y combatir su naturalización.

Esta concientización se haría a través de la "sensibilización en la vía pública, publicidad en medios locales, articulación con Organizaciones Civiles, Sociedades de Fomento, Clubes de Barrio y Dependencias Públicas".

La norma también incluye como forma de acoso callejero "las fotografías y/o grabaciones no consentidas".
La norma también incluye como forma de acoso callejero "las fotografías y/o grabaciones no consentidas".

La reglamentación impulsada desde el bloque de concejales que responde a la intendenta Mariel Fernández define el acoso callejero como “toda conducta o acción física o verbal que se desarrolle en el espacio público y/o en los espacios privados de acceso público, de naturaleza o connotación sexual, basados en el género, identidad, y/u orientación sexual, realizada por una o más personas en contra de una u otras personas que no desean estas conductas, en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y el libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, humillación o un ambiente ofensivo”.

Según informó a Clarín el autor del proyecto, el siguiente paso para que entre en vigencia la norma es la promulgación por parte de la intendenta, quien podría modificar alguno de los puntos incluidos en la ordenanza o incluso vetarla.

Luego, llegará el momento de definir en qué consistirá la eventual sanción para quien sea denunciado por decir un piropo

Fuente: Clarín.com Zonales

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