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Lunes, 13 de Julio de 2020

Avanza la puesta en valor del patrimonio chaqueño

El Museo de Bellas Artes René Brusau (MUBA), dependiente del Instituto de Cultura del Chaco, es uno de los más importantes de la región.

(Resistencia, Chaco. - 19/06/2020) En dicho espacio dialogan obras de principio del siglo veinte con otras de artistas que producen y crean dentro del circuito actual. Un equipo de especialistas se encuentra desarrollando una serie de acciones tendientes a la puesta en valor de la colección del museo.

Se trata de un plan de conservación que, en términos estratégicos, es fundamental para el acervo del museo chaqueño: “Al iniciar la gestión, conformamos las distintas áreas de trabajo del MUBA y creamos el de Conservación e Investigación. Allí dimos inicio a un trabajo de ordenamiento general de la reserva y diagnóstico, tanto de las obras como del espacio físico. Bajo la asesoría de la Conservadora y Restauradora de Bienes Patrimoniales, empezamos a trabajar en la primera etapa de control de inventarios y estado general de las obras”, expresó Andrea Geat, directora a cargo de la institución.

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“También, bajo la coordinación de la Dirección de Patrimonio Cultural, a cargo de Gabriela Barrios, comenzamos una reorganización del Sistema de Gestión de Patrimonio, una plataforma donde se alojan datos, archivos e imágenes de los acervos de los museos de nuestra provincia. Es un trabajo inmenso e intenso, pero muy importante para que las y los públicos puedan acceder, a través de la virtualidad, a conocer los bienes patrimoniales de la provincia”, agregó Geat.

Actualmente el trabajo de puesta en valor del patrimonio del MUBA cuenta con la asesoría de una especialista en esta materia, Andrea Ypa, magister en Patrimonio histórico y cultural y licenciada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales.



—¿En qué estado encontraste la reserva técnica del Museo?

—En 2017 hice una visita a la reserva y el personal de ese momento estaba realizando tareas de registro de la colección, con poquísimos recursos pero muy buena voluntad. Realizamos un registro completo en formato papel y digital, incluyendo fotografías de algunas de las obras, que habían sacado con sus propias cámaras de fotos. Si bien el MUBA no contaba con un conservador-restaurador a cargo, el personal que se desempeñaba en el área de reserva se manejó con los recaudos necesarios y siempre fueron respetuosos con el acervo. Menciono esto porque el registro de obras es justamente el primer paso en un plan de conservación, saber qué tenemos y en qué condiciones está nos permite planificar el resto de las tareas.

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No obstante, el estado actual de la colección es regular y esto se debe principalmente a que la reserva técnica no tiene un mobiliario adecuado. Los pocos muebles están sobresaturados de objetos, y las obras sufren deterioros que son evitables y que pueden seguir avanzando si no se toman medidas.



—¿Cómo explicarías la relevancia de los museos a alguien que no es un habitual consumidor o investigador de obras de arte?

—La función de nuestros museos es conservar, investigar y difundir el patrimonio cultural de la comunidad. Cuando un historiador investiga, además de consultar bibliografía, recurre a archivos y colecciones, porque estos son el sustrato material de nuestra memoria. El conocimiento de nuestra propia historia nos permite tomar conciencia, saber dónde estamos parados, afianza nuestra identidad y nuestro sentido de pertenencia. Un museo de arte es un espacio de educación pero también de deleite, de goce estético, de creatividad, y las nuevas tendencias museológicas apuntan a que sea un espacio de encuentro y de diálogo, involucrando al visitante no sólo como espectador sino como partícipe en co- construcción del conocimiento.

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Restauradoras trabajan con cuidado y dedicación sobre las obras del patrimonio chaqueño.
—¿Qué factores de riesgo detectaron en la colección?

—Las obras de arte, como todo, envejecen de manera inevitable con el paso del tiempo, y esto tiene que ver con la propia naturaleza de los materiales. Ahora bien, hay ciertos factores que pueden desencadenar o acelerar esos procesos. Un ejemplo claro es la luz solar: cualquier objeto que quede expuesto al sol se decolorará rápidamente, en el caso de nuestra piel, se arrugará y se manchará. Ahora bien, estos agentes son externos, por lo cual es posible bloquearlos y evitar que aceleren el envejecimiento de nuestro patrimonio, pero para ello antes debemos identificarlos.

En el caso de la reserva del MUBA hemos identificado una serie de factores de riesgo que inciden en la conservación de la colección a largo plazo. La importancia de identificar estos factores reside en la posibilidad de actuar sobre el causante del daño y no sobre el deterioro mismo, que implicaría intervenir directamente la obra. Ese es justamente el lema de la conservación preventiva, que prioriza la actuación sobre el entorno de las colecciones antes que sobre los objetos mismos, ya que restaurar puntualmente cada objeto es muy costoso.



—¿Cómo es el procedimiento para limpiar una obra?

—Como parte de nuestro plan de conservación hemos propuesto realizar una limpieza superficial y en seco de todas las obras de la colección. Para ello hemos elevado el pedido de una aspiradora con filtro de agua, que es fundamental porque encontramos varias obras con hongos, y si usamos una aspiradora común podemos dispersar esporas al ambiente y contaminar otras obras. También pedimos pinceletas Jake, que son pinceles de cerda natural extremadamente suave y se usan para limpiar la superficie de la capa pictórica sin rayarla. Es necesario aclarar que hay distintos niveles de limpieza que implican distintos grados de complejidad: desde realizar una limpieza en seco para eliminar la suciedad superficial de una obra, hasta remover un barniz oxidado o un repinte con solventes que se elaboran específicamente para tal fin.

El término limpieza, al ser una expresión que usamos cotidianamente, nos hace pensar que se trata de algo sencillo, pero en el caso de un bien histórico la cuestión es diferente: hay que destacar que es una operación irreversible, si removemos parte de la capa pictórica de un cuadro o el acabado de una escultura, es una pérdida irrecuperable

Fuente: Norte Chaco

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