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Domingo, 5 de Abril de 2020

En una década cayó 50% el uso de la telefonía fija

El servicio de telefonía fija está lejos de sus tiempos de esplendor. La realidad es que en la ciudad de Santa Rosa son cada vez más las personas que optan por prescindir de este servicio que, décadas atrás, era algo indispensable. «Hace varios años que el parque de líneas viene disminuyendo», revelaron desde el área de Telecomunicaciones de la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE).

(07/01/2020) Fue a partir de los años 70 cuando el uso de las líneas de telefonía fija se generalizó en todos los hogares del país, convirtiéndose incluso en el protagonista de los programas de televisión más emblemáticos. Su ubicación debía ser estratégica y, en muchas viviendas, había más de un aparato.
Sin embargo hoy, medio siglo después, al igual que los locutorios y los teléfonos públicos, se encuentran en vías de extinción. La telefonía móvil e Internet provocó que a lo largo de cada año menos santarroseños y santarroseñas prescindan de este servicio que en sus inicios era «todo un lujo» y un símbolo del «estatus social». Hoy, prácticamente son pocos quienes se lamentan por su lenta agonía.

«Viene disminuyendo».
La Cooperativa desembarcó en el 2002 con el servicio de telefonía y, desde ese año, se fue haciendo lugar en los hogares y negocios de la capital pampeana que, hasta ese momento, tenía un mercado que se encontraba en manos de una sola empresa. Así fue que, en su momento de auge, la CPE logró tener 33.500 líneas activas.
Entrado ya este 2020, la postal es totalmente opuesta y, tras varios años de crecimiento, la suscripción al teléfono fijo se encuentra en baja. En otras palabras, casi no hay demanda. «Hace varios años que el parque de líneas viene disminuyendo, no ha sido tan pronunciado, pero no es como antes que los pedidos siempre venían en aumento. La realidad es que cada año que pasó viene creciendo menos y, el año pasado, directamente no creció», reveló a este diario Fabián Denda, gerente del área de Telecomunicaciones de la CPE.
«Comenzamos a percibir este fenómeno a fines del 2017 y, desde ahí, el declive fue sostenido aunque, te repito, no fue algo pronunciado. Hoy hay 32.800 mil líneas activas. Sin embargo, la realidad es que la línea fija no es una prioridad como lo era antes, hoy lo solicitan pocos», explicó el gerente.

Menos minutos.
Es imposible negar que todavía hay casas en donde el teléfono está vigente, pero así como hay tantos artefactos tecnológicos que no vale la pena recordar, la telefonía fija está lejos se sus años de esplendor. Lamentablemente, la gente puede prescindir de sus servicios. Aunque hoy los santarroseños no estén dando de baja «en masa» a la telefonía fija, un dato sí revela que su uso se encuentra en caída libre.
«El tráfico de línea viene disminuyendo muchísimo en los últimos años, es decir, los minutos que se habla por usuario viene cayendo. Esto se trata, lógicamente, de un reemplazo con otras formas de comunicarse y con el avance de la tecnología como la telefonía celular o las redes sociales», describió Denda.
Según precisó el gerente, en tan solo una década el uso de la línea fija se derrumbó en un 50 por ciento. «En el año 2010, que fue el pico máximo, se registró un promedio de 300 minutos mensuales por línea, de llamadas salientes. El último año esto bajo más de la mitad, ronda entre 150 y 140 minutos mensuales», indicó en ese sentido. ¿Cuál fue la causa? «Lo que pasó es que cambio la forma de comunicarse», afirmó.
Al ser consultado sobre si la merma del uso de este servicio representó una perjuicio económico para la CPE, el titular del área de Telecomunicación aclaró que «no fue así» ya que «se complementa con los otros servicios que ofrece, uno lo analiza como en conjunto». En este caso, Internet comenzó a ocupar ese rol que tuvo, hace ya 18 años, la telefonía fija.

¿Y los locutorios?
«Pueden pasar días que no viene nadie, generalmente es una emergencia». En esa simple frase sintetizó el titular de un maxikiosco del centro santarroseño la situación en que se encuentra hoy el servicio -que tuvo su tiempo de auge- de cabinas para locutorio. Su poco uso es evidente. «A veces me olvido que está, pero por ahí viene algún señor o señora que necesita llamar a alguna empresa para un reclamo, que por algún motivo no lo puede hacer en su celular, entonces lo utiliza», graficó el comerciante.
Es más que probable que las nuevas generaciones no tengan noción de la existencia de este tipo de locales que, previo a la llegada y masificación del celular, se convertía en una opción -más que necesaria- para iniciar o completar un trámite si te encontrabas fuera del hogar. Y ni hablar de los teléfonos públicos que hoy ya se convirtieron en una verdadera reliquia. Sí, aunque sea difícil recordar.

Llamados puntuales
Se usa para llamar a líneas de Atención al Cliente, para llamadas de larga distancia o para pedir un delivery de comida. Esa fue la conclusión que sacó este diario tras consultar a varios usuarios que tienen en sus hogares telefonía fija. Tres motivos que ya están siendo reemplazados por los avances tecnológicos.
«Cuando necesito hacer un reclamo o la consulta a una empresa o al banco, que te tienen dando vuelta varios minutos, ahí lo utilizó. Como tienen minutos gratis y para no gastar el abono de mi celular», señaló Alberto, quien remarcó: «Aunque a veces puedo solucionar las cosas por internet, ya que hay oficinas virtuales».
En un mismo sentido se manifestó Liliana, quien agregó que ese beneficio también le permite tener una llamada con familiares que se encuentran fuera de la provincia. «Cuando necesito hablar un poco distendido llamo del teléfono, sino nos comunicamos mucho por WhatsApp», precisó. No obstante, la mujer dijo que «en algunas ocasiones» prefiere «hacer una videollamada».
Por su parte, Darío contó que, previo a las llegadas de las aplicaciones de pedido, los únicos destinatarios de sus llamados telefónicos eran las diferentes casas de comida rápida de la ciudad.

El cobro revertido
Una anécdota que quedará gravada en la mente de muchísimos argentinos es la utilización del famoso «cobro revertido» desde una cabina de teléfono pública. Aún con vida en los primeros años del nuevo milenio, este servicio sacaba de aprietos a muchas personas que no tenían dinero para realizar una llamada: el cargo iba a cuenta del usuario con quien uno se comunicaba, quien lo abonaba a fin de mes. Sin embargo, esta posibilidad también abría el abanico para que algunos graciosos hicieran bromas telefónicas

Fuente: La Arena, La Pampa.

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