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Domingo, 5 de Abril de 2020

Escenario

2020: cuáles serán los sectores ganadores y perdedores

La construcción podría reactivarse, así como el turismo y la industria ligada al agro.

(30/12/2019) Con un salario promedio que no logrará ganarle a la inflación sino hasta fines de 2020; una política fiscal que no será expansiva ya que hay que mostrar que hay fondos para pagar la deuda y los controles cambiarios, en el corto plazo la economía estará complicada. Sin embargo, en Ecolatina creen que "si se aleja el fantasma del default, la economía podría empezar a recuperarse en el segundo semestre y concluir el año con valores positivos".

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Construcción
Según la consultora, durante 2020 continuarán vigentes los efectos contrapuestos sobre la actividad que dejó la devaluación y la escasez de crédito: escaso poder de compra de los trabajadores vs. elevada rentabilidad de los desarrolladores.

Por el lado de la demanda, desde que la economía padeció el primer salto cambiario (fines de abril de 2018) el salario en dólares de un trabajador registrado se redujo más de 40%, mientras que el costo de la construcción en moneda dura cayó 30%. De esta forma, un trabajador pasó de necesitar 402 salarios a 497 para construir un departamento de 60 metros cuadrados. No obstante, la menor demanda por construcción no se debió solamente al deterioro del salario, sino también a la falta de financiamiento.

Como contrapartida, la oferta experimentó una mejora de la rentabilidad. El precio de venta de los inmuebles medidos en dólares trepó 4% entre marzo de 2018 y octubre de 2019 y el costo de la construcción se redujo 30%, por lo que la rentabilidad de los desarrolladores aumentó casi 50%.

"De cara a 2020 dichas condiciones continuarán vigentes, dado que no se esperan significativos cambios en los precios relativos del sector", dice Ecolatina.

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Además, se sumará un factor adicional que puede tener impactos positivos sobre la actividad: las restricciones cuantitativas al acceso al mercado de divisas. En un contexto de cepo cambiario, la construcción se configura como una opción para dolarizar ahorros. En el caso de las familias, los ahorros podrían volcarse a reformas y ampliación de viviendas, y en el caso de las empresas, a la construcción de oficinas y/o viviendas nuevas, como forma de resguardar las utilidades ante la imposibilidad de girarlas al exterior. Asimismo, habrá que esperar definiciones de la nueva administración respecto del financiamiento al sector: Pro.Cre.Ar., UVA, etc.

En este contexto la construcción podría experimentar una mejora hacia la segunda parte del año y concluir el 2020 bajo un proceso de reactivación.

Servicios
Los sectores de servicios difícilmente puedan experimentar una reactivación en 2020. El principal motor de su demanda es el poder adquisitivo de las familias, que continuará deprimido durante gran parte del año.

No obstante, aquellos sectores que presten servicios al exterior tendrán mejores resultados. Tal es el caso del turismo receptivo. Ante la depreciación del peso, los destinos nacionales se abarataron en términos relativos frente a los internacionales, incentivando la llegada de turistas extranjeros y promoviendo, en el caso de residentes, la sustitución de destinos en el exterior por locales. Asimismo, el impuesto del 30% a los gastos en el exterior profundizará esa sustitución.

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Más allá de ello, el sector de servicios más golpeado en 2020 será el inmobiliario. El cepo cambiario lo configura como uno de los grandes perdedores del año, dado que sus transacciones se hacen en moneda extranjera. De hecho, en los cuatro años que duró el anterior control cambiario, las operaciones de compraventa de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires y el GBA cayeron 30%. Sin embargo, a futuro el golpe al sector puede ser aún mayor, dado que medidos en dólares, se encarecieron las viviendas y cayó el poder de compra del salario.

Vaca Muerta
Hasta las PASO, la producción de hidrocarburos venía mostrando un constante crecimiento gracias al desarrollo de los no convencionales en Vaca Muerta. Los incentivos a la producción de shale gas, el boom de inversiones en el yacimiento y la reducción de los costos en dólares tras la devaluación y el aprendizaje de la industria, hicieron que el promedio de fracturas mensuales creciera 280% en los últimos tres años.

Sin embargo, la pesificación y tope al precio interno del barril, sumado a las restricciones para el giro de divisas al exterior que se implementó luego de las primarias de 2019, hicieron que la actividad se paralizara. Esto dejó en evidencia que el sector necesita seguridad jurídica y previsibilidad suficiente para su desarrollo.

En este contexto, y teniendo en cuenta la necesidad imperiosa que tiene Argentina de generar divisas genuinas para solventar la deuda pública contraída mayormente en moneda dura, las probabilidades de que el blindaje a Vaca Muerta se efectivice son altas. De ser así, la actividad sentiría durante la primera parte de 2020 los coletazos negativos del cepo, pero luego podría mostrar mejoras gracias al “resurgimiento” de Vaca Muerta.

Algunos brotes verdes
Luego de dos años consecutivos de contracción, la industria podría concluir el 2020 con una reactivación.

Por un lado, como pasó en 2019, las ramas vinculadas al sector agrícola lograrían mantenerse en expansión gracias al campo. Entre ellas están los agroquímicos; molienda y panificados.

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De manera adicional, la producción de maquinaria agrícola mostraría mejores resultados que en 2019, cuando la mayor cosecha del campo no se materializó en un aumento significativo de la demanda de equipos por la elevada incertidumbre económica y porque las ventas realizadas se satisficieron con stocks más que con nueva producción.

A ello hay que sumarle, que se espera que una de las herramientas de reactivación de la economía en 2020 sean los créditos subsidiados a la producción, por lo que la demanda de equipos agrícolas se vería incentivada con un mayor acceso al financiamiento.

Por último, pese a que la rentabilidad del sector será menor por la mayor presión impositiva, en un contexto de cepo cambiario, los excedentes podrían canalizarse a la compra de maquinaria agrícola (que cotiza al tipo de cambio oficial).

Por su parte, se espera que la producción de carne continúe creciendo de la mano de mayores exportaciones. El mayor consumo de carne en los países asiáticos auguran una mayor demanda desde el exterior.

Por último, se espera que la protección sobre sectores que se dedican al mercado interno y son intensivos en mano de obra se incremente. Restricciones cuantitativas a las importaciones (licencias no automáticas) y créditos blandos a ramas fabriles como electrodomésticos, textil, cueros y juguetes se verían beneficiados.

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Agro
Las perspectivas 2020 para el sector agrícola son conservadoras. Por un lado, luego de alcanzar los principales cuatro cultivos (trigo, girasol, soja y maíz) un récord de producción en 2019 (135,6 millones de toneladas), la campaña en curso augura una menor cosecha debido a faltantes hídricos.

En este sentido, a pesar de que el área sembrada 2019/20 de trigo es mayor a la de la campaña 2018/19 y la de soja y maíz similares, la producción sería menor por caída en los rendimientos. No obstante, se espera que el agregado de la producción agrícola de los principales cultivos supere el promedio de los últimos 10 años.

Por otro lado, el contexto nacional e internacional no son del todo favorables. En el plano local, el aumento de las retenciones reduce la rentabilidad del sector, mientras que en el plano internacional, una buena oferta y una menor demanda de los países asiáticos tras la fiebre porcina mantienen los precios internacionales por debajo del promedio de los últimos años.

NE

Fuente: Clarín

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