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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

Un pueblo cordobés, modelo en la gestión de residuos urbanos

FERNANDO COLAUTTI

Separado para vender. Residuos de envases plásticos compactados para reciclarlos en la planta de Justiniano Posse. (Gentileza Municipalidad J. Posse)

(Córdoba. - 11/09/2019) La nueva planta. El centro de tratamiento y reciclado recién inaugurado. Gran parte de los deshechos llegan ya separados desde los hogares.

En Justiniano Posse, el 70 por ciento de sus vecinos separa los desechos en sus hogares.
Acaba de inaugurar una planta de tratamiento propia y reciclará la mitad de lo que genera.
La mayoría de los pueblos y ciudades de Córdoba mantiene modelos de gestión de sus residuos urbanos que atrasan. En muchos casos, son fuente de contaminación y de riesgo sanitario. Según datos oficiales, por ejemplo, más de 600 localidades aún destinan sus desechos a vetustos basurales a cielo abierto, sin tratamiento alguno.

En ese marco, desde hace una década, sobresalen dos experiencias de pueblos que decidieron avanzar en el sentido que el primer mundo ambiental más aconseja: separar y reciclar, en el ámbito local y con participación activa de los vecinos, para reducir el volumen final por enterrar.

Una localidad en esa línea es La Para, en el departamento Río Primero. La otra es Justiniano Posse, a punto de ser reconocida como ciudad por superar los 10 mil habitantes, en el departamento Unión, cerca de Bell Ville.

El caso Posse

El municipio de Justiniano Posse inauguró el pasado viernes su nueva planta de tratamiento y reciclado, que le demandó una inversión de 26 millones de pesos. Gerardo Zuin, intendente recientemente reelecto, apuntó que el 90 por ciento del monto invertido corrió por cuenta del municipio y el resto llegó por aportes nacionales y provinciales.

“Empezamos hace 10 años con un proyecto que incluía la separación de residuos en cada hogar y el reciclado. Se fue avanzando y hoy el 70 por ciento de los vecinos ya retira su basura separada, entre orgánica e inorgánica, según los días. Pero la planta de tratamiento era manual, casi artesanal. Ahora inauguramos una nueva, toda mecanizada, con prensas, cintas, rotuladoras, enfardadoras, para hacer más ágil y eficiente la tarea y reciclar un mayor porcentaje”, señaló Zuin a La Voz.

La planta está diseñada para tratar los residuos que generen 30 mil vecinos, el triple de los que hoy cuenta Posse.

“Ahora, queremos acercarnos al 100 por ciento de vecinos que clasifiquen sus desechos. Volveremos a hacer campañas”, anticipó.

Hace unos años, el pueblo fue noticia por la acción de un grupo de jóvenes nucleados en el Foro de la Juventud, que bajo el rótulo de “embajadores ambientales” recorría las calles para constatar –y agasajar– a los vecinos que mejor separaban sus desechos.

Posse separa para reciclar y vende plásticos, papeles, vidrios, metales y aceites. Con los restos orgánicos produce compost, un abono fertilizante natural para la tierra, que el municipio usa en sus espacios verdes y que además regala a todos los vecinos que lo demanden para sus patios. Los restos de podas se “chipean” y se suman al proceso de compostaje.

El punto aún pendiente es qué se hace con lo que no tiene chances de reutilización. Hasta hoy, esa mitad terminaba en un basural municipal.

“La Provincia está planificando un vertedero regional para todas las localidades del departamento Unión. Si se concreta, enviaremos allí esos restos, y ya nada quedaría en Posse”, apunta Zuin. Pero a diferencia de otros pueblos o ciudades, sólo debería fletar y pagar por la mitad, o menos ya, de los desechos que genera.

La nueva planta. El centro de tratamiento y reciclado recién inaugurado. Gran parte de los deshechos llegan ya separados desde los hogares.

La nueva planta. El centro de tratamiento y reciclado recién inaugurado. Gran parte de los deshechos llegan ya separados desde los hogares.
Reducir impactos

Sebastián Bruno, del área ambiental del municipio, detalla que la nueva planta optimizará también el destino final de lo no reciclable. “Lo que no sea recuperable, se compactará también, en grandes bolsas herméticas, extrayendo antes los líquidos lixiviados, que son contaminantes. Esos fardos cerrados irán a otro terreno municipal, pero ya sin afectar los suelos. Mientras, vamos a remediar el viejo basural”, señala.

“Hoy andamos por el 36 por ciento que se recupera y buscamos llegar al 50 por ciento del total de los desechos. Sería un muy buen número; no debe haber ciudades en el país que superen eso hoy”, apunta Bruno.

La planta de tratamiento ocupa a 12 personas y la recolección a seis más, según indicó.

Clave: reducir el volumen de lo que no se recicla

Los avances de los que buscan una salida más sustentable.
En la provincia de Córdoba, sólo avanzaron en procesos de menor impacto ambiental en los últimos años los municipios que cuentan, en sus zonas, con vertederos regionales para derivar sus desechos. Pero son la minoría aún, y en pocas regiones. Hay, además, algunos intentos locales recientes de apostar a la separación en origen, como los casos de Marcos Juárez, Villa Dolores, Almafuerte o Jesús María, entre otros. O el citado y más avanzado de La Para.
Desde las organizaciones ambientalistas, en general, se plantea como la solución más aconsejable para reducir la contaminación que cada localidad procure por su cuenta separar, reciclar y reducir volúmenes, sin apelar a grandes plantas regionales que concentren toneladas e impactos. El peor escenario, de todos modos, son los basurales con nulo tratamiento. Que en Córdoba aún pululan.

Fuente: La Voz del Interior

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