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Jueves, 25 de Abril de 2019

Cuesta acceder a la tierra pero hay 3.300 baldíos en Neuquén

GABRIEL DAL PIVA

Muchos de ellos están abandonados sin cerco, con malezas y basura. El viernes venció el plazo que puso el Municipio para que los propietarios los limpien y eviten las multas. A pesar de que son elevadas no todos cumplen con la obligación de mantenerlos.

(NEUQUÉN. - 10/02/2019) En una ciudad en la cual es difícil acceder a una parcela de tierra por la alta demanda y por los costos hay unos terrenos que abundan: los baldíos. En 2018 la ciudad de Neuquén registró 3.300 terrenos baldíos y muchos están en estado de abandono con los riesgos que conlleva para la seguridad y la salubridad de los vecinos que viven en sus alrededores. Incluso algunos se ubican en zonas de alto valor inmobiliario y son grandes extensiones.

“Tenemos en la zona de Confluencia muchos loteos que han sido vendidos hace ya tiempo (cinco o seis años), nuevas fracciones que en algún momento fueron chacras que están habilitados y con los servicios pero los propietarios a veces compran no para vivir sino para especular con el valor inmobiliario. Estas zonas nuevas son las que no tienen alambre ni vereda, y tienen malezas de hasta dos metros de altura, y se mantienen así todo el año”, señaló Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana.

El funcionario sumó que otros lugares son Valentina Norte y Sur, y sobre Altos del Limay. Ejemplificó que en un sector lindante a Plottier hay 120 lotes pero “solo viven 11 familias y el resto es todo terrenos baldíos”.

Los espacios están en diversos puntos y no faltan los que están en zonas muy cotizadas. Es el caso del que se ubica en Purmamarca y Olascoaga con malezas de un metro de altura y solo rastros de lo que fue un cerco.

Desde el área de Limpieza Urbana informaron que el año anterior la capital tenía 3.300 baldíos relevados por los inspectores en 37 barrios. En este proceso no se contaron 365 lotes ubicados en Confluencia Rural, Melipal, y en la urbanización de la meseta (el balcón del Valle), que están con el proceso de mensura y la nomenclatura catastral, ya que no se puede labrar todavía una infracción porque aún no tienen un titular esas tierras.

En los terrenos de la ciudad se realizaron todo el año anterior 650 actas. La ordenanza 7.710 obliga a tenerlos desmalezados, cercados, con veredas y fumigados. El viernes se venció el plazo para que los dueños de terrenos baldíos lo tengan en condiciones.

Por ahora igual las multas elevadas no alcanzan a persuadir a los propietarios para evitar que sigan dejando los terrenos en estado de abandono. Ronda los 45 mil pesos la infracción en un terreno de 200 metros cuadrados, más el costo de la limpieza que implica unos 150 pesos el metro cuadrado. El funcionario informó que en un baldío en Canal V se multó al dueño con 700 mil pesos por no estar limpio, cercado, ni con veredas. Contó que fue la segunda infracción que recibió pero que todavía el sitio sigue igual.

“No pagó ninguna multa, pero en algún momento va a tener que transferir la titularidad de esa tierra, y para eso va a necesitar un libre de deuda, y cuando llegue a la municipalidad la multa va a ser alta”, marcó.

Denuncian que un terreno es “aguantadero” y microbasural
Sobre calle Maquinchao a la altura de José Bustos Pérez se encuentra un gran baldío que se ubica en una zona con recolección de residuos, pero se regenera todos los días como un microbasural. Se encuentra tupido con árboles, con malezas, y los vecinos reclaman que es un “aguantadero”, un foco de infección, y atrae arañas y roedores.

“La gente de Valentina tiene acá la posibilidad de poner la basura en una bolsa y dejarlo en un canasto pero no lo hacen. Hay un chico que lo hacen trabajar y le dan para que tire la basura en una carretilla ahí”, contó Nicolás Villegas, vecino del lugar. “Todos los días vienen y tiran basura. Vienen con camionetas de otros barrios también”, dijo.

Sostuvo que es tan fuerte el olor que no pueden ni tomar mate afuera de su casa y que incluso hay momentos que lo sienten dentro de su domicilio.

“Lo importante sería si se puede desmalezar porque andan muchos muchachos que tienen alguna adicción, se juntan y lo tienen como aguantadero. Es inseguro y yo vivo sola. Y siempre estoy tensa porque a la noche es como tierra de nadie”, expresó Elizabeth Rivera, una vecina que vive sobre calle Maquinchao desde hace 30 años. Narró que por más que se vuelva a limpiar “dura medio día porque vuelven a tirar basura”.

En el barrio un grupo de vecinos firmó un petitorio y pidió que como mínimo se cerque.

Fuente: Diario Rìo Negro

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