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Martes, 23 de Abril de 2019

Neuquén. Una ordenanza complica a vendedores de la costa

Omar Novoa

Rige la prohibición de uso de vajilla plástica en las costas de los ríos.

(NEUQUÉN. - 27/01/2019) La ordenanza para erradicar la vajilla descartable de los balnearios entró en vigencia esta semana, pero tuvo poco eco entre los vendedores ambulantes y los propietarios de carros gastronómicos. Los comerciantes afirman que no se puede reemplazar el plástico y que el problema de la contaminación no tiene que ver con el material de los envases, sino con la conducta de la gente.

A fines de 2018, los concejales votaron una ordenanza que obliga al Municipio a “desalentar el uso de vajilla descartable que esté compuesta en su totalidad por cualquier variedad de plástico” dentro de los balnearios. La norma no prevé multas, pero sí una campaña de concientización en las costas a partir del próximo inicio de temporada.

Esta semana, el Municipio promulgó la ordenanza, que no cayó bien entre los vendedores ambulantes de comida y los dueños de los “foodtruck” o carros gastronómicos ubicados sobre el Limay.

Carlos Jara vende churros y todo tipo de panificados envueltos en plástico en la zona ribereña desde hace seis meses; es su primera temporada como ambulante. Para él, “la ordenanza puede que esté bien porque es más higiénico, pero significa un gasto más para el que invierte y no lo tiene dentro de sus planes”. Indicó que los envoltorios de papel o cartón “te encarecen los productos y eso se vuelve una complicación para nosotros y también para el que compra, porque es una cadena”.

Todas las tardes, en los balnearios municipales, los cestos quedan repletos de botellas, bombillas, bolsas y vasitos, todos de plástico. Cuando no hay más lugar, los tiran al piso. “El problema es que no tenés otra opción”, razonó Darío, que vino de visita con su familia desde Rincón de los Sauces.

Contó que ayer, al llegar a Río Grande, se dio cuenta de que no tenía vasos para el jugo y la única solución que encontró “fue comprar uno descartable en el kiosco, que me lo vendieron a diez pesos”. Señaló que, “si hubiera de otro material, se podría elegir, pero vidrio no te pueden dar, así que la gente va a seguir usando plástico”.

Lautaro Pereyra, dueño de un food truck gastronómico, remarcó que el problema no es el material, sino quien lo usa. Él tiene sobre el mostrador las bandejas, bombillas y tenedores de plástico que les entrega a sus clientes para que coman al aire libre.

“La gente tira al suelo lo que sea; si les diéramos vajilla descartable de loza, también terminaría en el piso. Yo soy afín a cuidar el medioambiente, pero no veo que esto sea el camino, va más por el lado de la concientización”, explicó.

A unos metros de su carrito, hay un enorme contenedor de residuos secos. El Municipio lo puso ahí para tirar los envases de plástico que se usan en el parque gastronómico de la Isla 132. Todas las noches, el volquete queda vacío, mientras en los alrededores el suelo es un reguero de descartables.

Fuente: La Mañana de Neuquén.

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