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Domingo, 24 de Marzo de 2019

La destilería más grande de América está en Mendoza y busca ser triple impacto

Se trata de la empresa Derivados Vínicos SA, ubicada en Palmira y que recicla unas 190.000 toneladas de residuos de la industria vitivinícola.

(Mendoza. - 30/12/2018) Derivados Vínicos S.A. (Dervinsa), la destilería más grande de América ubicada en Palmira, dio inicio formal al proceso de certificación como "Empresa B". Esto es en el marco de la iniciativa que el Gobierno provincial y la organización Sistema B impulsan asociadamente y que cuenta con el apoyo de importantes entidades nacionales e internacionales como el CFI (Consejo Federal de Inversiones), BID (Banco Interamericano de Desarrollo), CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), entre otros.

La certificación B se otorga a empresas que logran un alto nivel de desempeño social y ambiental, en línea con los estándares definidos en la evaluación de impacto B.

La evaluación es una exigente herramienta de mejora continua que permite hacer una revisión detallada de todos los procesos y prácticas de la empresa, para identificar posibles mejoras e innovaciones en cinco áreas críticas: modelo de negocio, gobernanza, trabajadores, comunidad y medio ambiente.

La certificación es otorgada por B Lab, entidad sin fines de lucro de Estados Unidos.

Dervinsa confirma así su compromiso de sumarse al movimiento mundial de empresas que asumen, como actividad principal, el desafío de ayudar a resolver algunas de las grandes problemáticas sociales y ambientales del mundo (en este caso la transformación productiva de residuos) y que, además de buscar la rentabilidad del negocio, se comprometen a generar beneficios e impactos positivos para la sociedad y el medio ambiente operando con altos estándares de calidad y transparencia.

"Está surgiendo un movimiento fuerte de empresas decididas a trabajar por una nueva economía y una nueva forma de hacer negocios, en donde el éxito se mide por el bienestar de las personas, de las sociedades y la naturaleza", expresó Manuela Imaz, coordinadora de MZA+B.



La empresa mendocina recicla unas 190.000 toneladas de residuos de la industria vitivinícola, evitando 650 puntos de vuelcos en todo el país al retirar los efluentes de las bodegas de Argentina. Esas materias son transformadas, en Palmira, en productos de origen 100% natural que luego se comercializan en más de una docena de países.

Siguiendo el eje medioambiental, la empresa implantó un bosque de 98 hectáreas con 110.000 árboles que son regados con los efluentes líquidos previamente tratados para su reúso agrícola. Ese bosque consume 1.200 toneladas anuales de CO2, "lo que equivale a la emisión de 500.000 litros de nafta o 300 autos circulando 20.000 kilómetros por año", detalló el gerente general de Dervinsa, Stéphane Mitrani.

También elabora un compost con alto contenido de potasio en colaboración con el INTA Luján y produce la biomasa para generar energía en la planta.



La empresa y la comunidad

Dervinsa ha elaborado un proyecto educativo para colaborar con los estudios de alumnos de Palmira. Por ello, está en tratativas para firmar un convenio con la Dirección General de Escuelas de Mendoza y desarrollar la iniciativa en el ciclo lectivo 2019.

Asimismo con su comunidad interna viene desarrollando desde hace más de un año un programa que involucra el arte en la empresa. En 2017, al cumplir sus 80 años realizó dos acciones concretas que involucraron a todos los trabajadores de esa destilería: una muestra fotográfica con operarios y administrativos como protagonistas; y una obra de arte para la cual reciclaron las chatarras que tenía el lugar. En esta escultura que pesa cuatro toneladas, los operarios trabajaron bajo la dirección del artista argentino Eduardo Basualdo.

Este año, se continuó con el Proyecto 81 que involucró a 135 trabajadores, quienes realizaron una obra colectiva. La dirección también estuvo a cargo de Basualdo y los cinco días de trabajo quedaron registrados en un filme que realizó el artista bonaerense Tomás Maglione.

De esta manera, Dervinsa es una empresa consciente de la necesidad y la importancia de seguir aprendiendo y es por eso que le resulta fundamental mantener el diálogo directo y honesto con su comunidad y el ecosistema productivo del que forma parte.

Completarel proceso de evaluación y certificación

Con el apoyo recibido de la coordinadora de la iniciativa MZA+B, la empresa se comprometió a completar la evaluación online y a compartir los aprendizajes que surjan de esta experiencia con otras empresas mendocinas y del mundo.

"Nuestra vocación es aprender con otros. Como humanidad necesitamos aprender y ejercitar el compartir lo que es valioso y lo que tiene el poder de cambiar positivamente el mundo", finalizó el francés Stéphane Mitrani.

Fuente: Jornada on line

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