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Miércoles, 16 de Enero de 2019

Santa Cruz. La ciudad capital cumple 133 años

*Por Claudio Alvarez

La historia señala que la fundación surgió para defender la soberanía en tiempos en los que todo estaba por hacerse. Si bien como capital del territorio nació en 1898, fue un poco antes, el 19 de diciembre de 1885, que Prefectura Naval decide la creación. Más allá de los datos históricos, en el siguiente espacio compartimos una charla con el intendente de la ciudad, Roberto Giubetich, quien recuerda el Río Gallegos donde creció, el que lo fue formando dentro del mundo de la política y al que ahora le reclama por los más diversos temas. Admite aspectos negativos de su gestión, plantea lo positivo y no descarta presentarse nuevamente en las elecciones del año entrante.

(Río Gallegos. - 19/12/2018) Río Gallegos cumple hoy 133 años, y lo celebrará con los tradicionales actos a lo largo de gran parte de la jornada. La participación de muchos jóvenes y vecinos durante los últimos acontecimientos festivos marcan la pauta de la necesidad de distracción, deseo de entretenimiento y ganas de estar mejor que muchos manifiestan, pero que muchas veces se ve condicionado por factores o escollos en los que el acontecer político, económico y social juegan su papel.

¿Se puede estar mejor? Claro que sí. ¿Cómo llegamos a eso? Posiblemente apostando a la construcción colectiva en los más diversos aspectos que hacen a la realidad que nos circunda. Ninguna tarea es sencilla, pero suele decirse que en la adversidad o que de los peores momentos las comunidades salen fortalecidas. Pues si esto realmente es así, las bases del Río Gallegos que nos aguarda deberían estar construyéndose con la suficiente solidez como para afrontar con mayor optimismo lo que se viene.

Por lo pronto se necesita ser autocríticos. ¿Por qué no serlos? ¿Qué cosas se han hecho tan bien que no merecen ser revisadas? ¿Qué otras están tan mal que merecen ser cambiadas? Se requiere autocrítica, es cierto, pero también ganas de contagiar participación, entusiasmo y esfuerzos, todo lo que no solamente puede endilgársele a la dirigencia política.

Lejos han quedado esos tiempos donde se planteaba una “ciudad cordial”, y sabemos que queda mucho camino por delante hasta lograr ciertos objetivos que contribuyan a tener una ciudad mucho más inclusiva que expulsiva. Más equilibrada, sensata y justa.



ENTREVISTA AL INTENDENTE ROBERTO GIUBETICH

Es la máxima figura política de la ciudad. Sobre quien recae el peso de lo que mayormente está mal, no funciona o no se hace. Casi no hay lugar para reparar en aquellas cosas que puedan estar bien o mejor. En la siguiente entrevista, aprovechando el aniversario de la ciudad, recordaremos algunos aspectos que tienen que ver con el Río Gallegos que lo vio crecer, pero también algunos otros que tienen que ver con estos tres años de gestión como jefe comunal.

RECUERDOS DE UN RIO GALLEGOS QUE SE FUE

Roberto Giubetich recuerda que sus primeros días de vida los pasó viviendo en “Chacabuco y Alcorta, donde hoy hay una panadería”. A los tres años a su padre, que trabajaba en La Anónima, lo trasladaron a Comodoro Rivadavia. “Lo mandaron de contador para que haga experiencia, luego lo enviaron a Río Grande y a fines de 1965 regresamos a Río Gallegos porque lo habían ascendido a gerente”, recuerda.

Al regresar, su familia se instaló en otra vivienda, y de ahí se desprende uno de los recuerdos que más lo acercan a la tarea que incluso hoy ejerce. “Una de las cosas que más tengo presente de esos años es ver los izamientos desde la ventana de la casa que está arriba de ETAM, donde ahora hay una escribanía. Me llamaban la atención los izamientos y disfrutaba de esos momentos por la banda que tocaba, yo apenas tenía cinco años”.

Al año siguiente, inició el colegio primario en el Salesiano. Y de esos primeros días de escuela recuerda a uno de los grandes personajes de la ciudad. “Yo era chico y solía encontrarme con Quique, quien tiene algunos años más que yo. Le tenía miedo a tal punto que tenía que dar la vuelta a la manzana para no cruzármelo. Claro, a medida que fui creciendo lo conocí más y le tengo un gran aprecio”.

Mientras avanza la charla, más recuerdos aparecen. Incluso aquellos relacionados con nuestro diario y también con LU12.

“Para 1967 más o menos estaba aprendiendo a leer. Mi madre tenía la costumbre de hacernos leer La Opinión Austral, así controlaba cómo leíamos. Recuerdo que quedábamos con las manos negras de dar vuelta las páginas. También, del Colegio Salesiano quedaron un montón de amigos, incluso muchos siguen viviendo acá. Y como hacíamos mucha actividad deportiva, pero yo era muy malo, me convertí en periodista deportivo. Así llegamos a tener un espacio en un programa que había en LU12 donde mi objetivo era leer los resultados de los deportes. Tengo una relación con la radio de chico, porque vivía a una cuadra. En esa época mi padre tenía mucha relación con Alberto Raúl Segovia, entonces, lo primero que me hacían leer era el diario y mi primera experiencia como locutor también fue en LU12, porque en realidad no era periodista deportivo”.

LOA: ¿Pero cómo era la ciudad, le agradaba?

Roberto Giubetich: Era una ciudad linda para mí, obviamente. La recuerdo austera y también gris. Esto porque la calefacción todavía era a carbón. Recién después, a los pocos años, comenzó a instalarse el gas natural. Mis abuelos vivían en Pellegrini y Córdoba, al lado de donde está la usina. Y la calle Córdoba terminaba en una montaña de carbón. No podíamos ver la ría por eso, a pesar de estar tan cerca, había siempre una montaña de carbón, que era donde íbamos a jugar y quedábamos negros de tanto jugar. Los abuelos tenían un gallinero, una quinta. Allí sembraban papa, lechuga, rabanito y acelga. Y tenía mi abuela un jardín grande, con rosas, gladiolos, y un montón de flores. En ese jardín, que tenía mucha tierra negra, siempre jugábamos a la pelota porque era un terreno blando donde uno se tiraba sin que queden raspones. Nos tirábamos con ganas, pero por eso siempre nos retaban y mi abuela nos sacaba a escobazos. Era lindo lo que pasaba. Eran calles de tierra, de muchas lagunas cuando llovía. Con ese estilo de vida que tenían mis abuelos y los vecinos del barrio también, porque todos estaban instalados en la ciudad. Mi abuelo vino a trabajar en la construcción de las vías del tren a Río Turbio. Llegaron de España primero a Lago Rico, donde se instalaron en la estancia y luego vinieron a Río Gallegos. En definitiva, puedo decir que mi infancia fue muy linda. Sigo siendo el único nieto varón y mi tío me dedicaba todo el tiempo: me debe haber comprado decenas de pelotas de fútbol, y fue el que me hizo hincha de River. Disfrutábamos con las pocas cosas que teníamos. La primera vez que vi televisión fue la ovejita de Canal 9 en ‘67 o ‘68. Es un recuerdo que queda muy presente, porque estábamos desesperados o como bobos esperando que aparezca la señal de ajuste para recién luego ver algún dibujo animado o serie en blanco y negro. Muy pocas casas tenían teléfonos. Era salir, caminar. Ir a la casa de un amigo para ver si podía salir a jugar. No como ahora, que mandas un WhatsApp y sabes si tu amigo puede o no. Ni mejor ni peor. Digo que era distinto. Y uno lo disfrutó.



CUANDO LA POLITICA APARECE EN LA ESCENA

Si bien la participación en política comenzaría con más importancia en la época de sus estudios universitarios, Giubetich tiene presente algunos episodios anteriores que fueron marcando de alguna manera el futuro en ese campo.

El primer hecho político, o acontecimiento que recuerda como importante, data del año 1972, meses antes de las elecciones presidenciales del ‘73.

A punto estaba de egresar del primario en el Colegio Salesiano, cuando la maestra de aquel momento les propuso a los alumnos un ejercicio político para ver cómo era una elección. Entonces, se dividieron en grupos, e incluso tuvieron que hacer una campaña política. Armaron banderas, eslogan de campaña y todo. Resultaron ganadores (Giubetich y sus compañeros) de esas elecciones con el 60 por ciento de los votos.

La maestra que les propuso ese ejercicio resultó ser ni más ni menos que Nélida Cremona de Peralta, mamá de Daniel Peralta, y quien también luego fue diputada.

“Esa es una anécdota, no me marcó que iba a ser político, pero sí indujo al misterio de cómo era una elección”, planteó Giubetich, quien acotó que eso también sirvió para luego seguir por radio las elecciones de 1973, sobre todo las internas entre Balbín y Alfonsín. “Mi familia más bien tenía orientación radical, es decir mis padres, porque otra parte de mi familia era del Partido Justicialista”, aclaró.

Pero en el año 1973 se abrió una nueva etapa en la vida del hoy jefe comunal, porque se va a estudiar al Liceo Militar, en Comodoro Rivadavia, donde egresa en el año 1977. “De andar todos esos años con pelo corto, allí me dejé cinco o seis años el pelo largo y la barba”, recuerda Giubetich, quien luego, cuando avanza en sus estudios universitarios, comienza a incursionar más en política estudiantil.

“Si bien todavía estaba el régimen militar, en la universidad, entre 1981 y 1982, la organización estudiantil se manejaba como comisión de festejos, donde organizábamos eventos, que era una manera de hacer política, porque estaba prohibido. Y después de Malvinas, hizo que tomara más fuerza la recuperación de la democracia. Y ahí sí comencé a hacer política siendo candidato a vicepresidente del centro de estudiantes. Ganamos esa elección, pero el que era presidente se recibió y tuvo que irse a trabajar por lo que quedé como presidente. Entonces, me tocó ese proceso al llegar a la normalización de las universidades con la asunción de Raúl Alfonsín. Ahí se elegía presidente por centro de estudiantes y otro para la federación de las facultades que integrará el consejo superior. En ese sentido, fui electo presidente del centro de estudiantes de ingeniería que era el más grande de la universidad de la Patagonia y fui miembro del primer consejo superior desde la democracia. Y desde ahí mi vocación fue la política. Estudié ingeniería en petróleo, así que cuando me recibí, en 1984, estuve seis meses más como presidente de la federación hasta que me tuve que dedicar a lo que había estudiado. Y así estuve ejerciendo hasta principios de 1993, que uno de mis últimos destinos en petróleo fue Río Gallegos. Ahí me sumé al grupo de trabajo que tenía en ese momento Freddy Martínez, Alternativa Radical, con Rafael Gugini, ‘Pirincho’ Roquel, Ricky Patterson, Felipe Silva, entre otros”, repasó.

Desde ahí, el actual intendente señaló que “nunca más dejó” y que desde entonces también para él la política “fue para mí como el cigarrillo, un vicio y es lo que me apasiona”.

LO BUENO, LO MALO. Y VICEVERSA

Entrando al terreno de lo que el jefe comunal considera se ha hecho bien hasta el momento, mencionó “el orden interno del municipio”, y luego explicó: “No es por hablar del pasado, pero había un desorden administrativo importante. Una sobrepoblación de empleados. Nosotros no hemos tomado ninguna planta. Se han dejado cesantes algunos, por distintos motivos, y otros se jubilaron”.

“Hoy estamos con un total de 3.600 empleados, pero cuando llegamos teníamos 4.200. En eso creo que tuvimos conducta, a pesar de que uno queda expuesto contra la pared al decir que no a esas demandas. Estuvimos todo este tiempo sin poder pagar los sueldos con tranquilidad, siempre apremiados o apurados, a veces hasta en cuotas. Entonces no podemos hacer eso. De modo que creo que eso lo hicimos bien. También ordenamos los expedientes que estaban mal rendidos ante entes de financiamiento, casi todos del Gobierno Nacional. Denunciamos aquellas causas que merecían ser denunciadas por rayar en algunos casos la corrupción o por mal desempeño. En eso creo que tenemos la posibilidad de tener un municipio más estabilizado”, consideró.

Entre tanto, para el intendente, el cuadro de situación que recibió al asumir, tanto en la cantidad de personal como el estado de la maquinaria, “hizo que nos costara brindar servicios públicos de calidad. Sea recolección de residuos, mantenimiento de redes, forestación, etc. Y además, cuando veníamos levantando la vara de esos servicios, enfrentamos conflictos que no permitieron darle regularidad y rutina a la prestación de esos servicios”.

LOA: No incluyó bacheos…

RG: Es que no se hizo, pero no por una cuestión de conflictos, sino que el bacheo requiere de una inversión más importante. Pero el hecho de estar al límite de pagar sueldos, sumado a los compromisos contraídos y heredados que tenía el municipio, generó que no pudiéramos hacer pie para generar un fondo que nos permita empezar a reparar las calles. Y no podíamos comprar maquinaria, si apenas nos alcanzaba para reparar cubiertas y mantener los camiones en funcionamiento. Creo que el bacheo, más allá de ser algo sobre lo que estamos en deuda y que es el gran reclamo de los vecinos, es lo que aspiramos a cumplir y mejorar en este periodo que se avecina, de enero a junio del año entrante.

LOA: ¿Es realmente tan oneroso hacer frente a ese tipo de tareas?

RG: Sí, es muy costoso. Pero depende el tipo de inconveniente que pueda haber en una cuadra. Hay algunas en las que se tiene que picar todo, y otras en las que se puede hacer otro tipo de trabajo. Pero, para que tengamos una idea, en la obra de los pluviales de la Cuenca Sarmiento se contempla reconstruir el asfalto que se rompe, y eso representa un porcentaje sumamente importante sobre el costo total de la obra. Este año, con el cambio del precio del barril del petróleo, porque el asfalto es un derivado, tuvo un incremento de casi 150 por ciento.

AREAS SENSIBLES. MIGRACION

La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia es un área relativamente nueva para la comuna. Apenas hace algo más de dos años que funciona como tal, pero para que pueda hacerlo adecuadamente requiere de muchos profesionales de las más diversas disciplinas. La creación de este tipo de estructuras, que por ley debe responder a las demandas, amerita un abordaje que es difícil de dimensionar al hablar de “problemas municipales”, porque generalmente estos están asociados a otro tipo de servicios más “comunes” con los problemas de los vecinos.

Entre tanto, todo debe redundar en mayor inversión, o dinero que regularmente debe ser destinado a la atención de situaciones de vulnerabilidad.

En ese sentido, el intendente planteó: “Nosotros pusimos énfasis en el tema. De hecho, creamos el área de niñez, cuyas problemáticas cuando yo era chico por ejemplo no se veían con tanta claridad en la sociedad. Incluso ni siquiera cuando participé de las gestiones de Freddy Martínez hasta el año 2000. La problemática era otra y la manera de intervenir también, porque se hacía a través del juez de menores. Pero a partir de 2006 cambia la ley nacional, y desde entonces los responsables primarios de los problemas de niñez, adolescencia y familia son los municipios. Pero claro, el nuestro no tenía una estructura para atender esos problemas. Entonces, hubo que contratar médicos, abogados, sociólogos, de todo tipo de especialistas. Es una obligación por ley”, aclaró.

Para el intendente, muchos de los inconvenientes que se observan ahora, niños o madres en situación de calle o de vulnerabilidad, se aceleraron en los últimos años debido a la gran migración que hubo desde el año 2000, con la proyección política a nivel nacional de Néstor Kirchner, cuando la gente venía a nuestra ciudad y provincia alentada por la posibilidad de trabajo.

“Santa Cruz se veía como un lugar con posibilidades laborales y futuro. Y generalmente la gente busca lugares donde tenga expectativas. De aquellos años hubo una migración importante hacia acá, aunque en general hacia toda la costa de la Patagonia. Pero yo hablo de Río Gallegos. Vino mucho migrante del norte del país y de países del norte, porque antes del 2000 la gran presencia de extranjeros en la ciudad y provincia era fundamentalmente de hermanos chilenos, no había gran cantidad de paraguayos, bolivianos u otros países. Y tampoco los centros de residentes, salteños, jujeños, riojanos, tenían tanta cantidad de gente. Todo eso luego redunda en la creación de los asentamientos, y en el desarrollo de otras urbanizaciones que no estaban dentro del ejido urbano”.

“Todo ese proceso hizo que venga mucha gente con muchos problemas. Y al asentarse en Río Gallegos la responsabilidad por ley es del municipio. Entonces, por ejemplo, hoy tenemos más de 8 mil intervenciones anuales, algunas más complejas que otras. Y esta problemática requiere de profesionales, de gente especializada. Todo eso significa una inversión muy importante que mayormente la comunidad desconoce, porque el municipio se crea como un ente para administrar la ciudad, y uno lo relaciona siempre con servicios y obras de otro tipo, pero ahora también aparecen este tipo de problemáticas que tienen que ser abordadas”, recalcó.

DOS OBRAS

Entrando al terreno de las obras que están en marcha y que el intendente valora, señaló particularmente a dos que, sostiene, mejorarán la calidad de vida de los vecinos durante varios años.

“Podemos tener muchas demandas. Es cierto y legítimo que la sociedad las tenga –aclaró-. Las calles, algunos espacios verdes y otras en algunos barrios donde faltan servicios, pero a pesar de ello, hay dos obras que son el objetivo de mi gestión y que van a resolver parte de la problemática de esta ciudad por más de veinte años: una es la obra de los pluviales y la otra el traslado del vaciadero”.

“Con respecto a la de los pluviales, estamos en la primera etapa y avanzados en un 50 por ciento. Vamos adelantados de acuerdo al plan de obras, y en el viaje anterior a Buenos Aires ya acordamos la segunda etapa, que son seis mil metros más de cañería en el centro, para hacer colectoras y que no se inunden ni algunas calles ni esquinas, y avanzar sobre el pluvial de Fitz Roy, que así lo llamamos porque pasa por esa calle. Eso también fue presentado y tenemos el compromiso de financiamiento. Si nos va bien y está todo en orden, podemos firmar en cualquier momento la segunda etapa de la Cuenca Sarmiento”, destacó.

En cuanto al vaciadero, mencionó que recientemente, junto a la gente de la Secretaría de Ambiente de Nación, recorrió el basural a cielo abierto. “Fuimos a ver la planta compactadora y enfardadora que la tenemos comprada y está guardada en galpones de la Armada y el nuevo relleno sanitario, lo que muchas veces mencionan como basural en Punta Loyola”.

LOA: ¿Por qué se le dice relleno sanitario?

RG: Porque cumple con normas relacionadas con la ley de no contaminación. Las fosas son impermeables y el tratamiento que corresponde está separado. Es decir, el residuo de faena, que es el residuo industrial más importante que tenemos, y el lugar para escombros. Por estos días, y hasta el 9 de enero, tenemos el receso de las empresas constructoras por las fiestas, así que empezaríamos los primeros días de enero con la obra civil para poder instalar la planta compactadora enfardadora, hacer el curso para el manejo, que lo hacen los técnicos que vendieron la planta, y tener en condiciones el nuevo predio para hacer la disposición final en el relleno sanitario. A eso tenemos que sumarle que el 7 de diciembre hicimos la licitación para la compra de equipamiento rodante que permitirá operar y manipular esa basura, con lo cual, esperamos para el próximo mes de febrero contar con la posibilidad de tener lo necesario para empezar a darle disposición final a la basura en el nuevo relleno sanitario, y en el basural a cielo abierto ya no enterrar más nada y empezar a recuperar el suelo. Entonces, estas dos obras van a dejar una marca para el futuro de Río Gallegos, al menos en éstas dos problemáticas, a pesar que sabemos tenemos muchas más”.

Cabe señalar que el relleno sanitario se encuentra a 21 kilómetros del actual basural. Los camiones recolectores deberán juntar y llevar los residuos domiciliarios hasta la planta compactadora enfardadora (donde está el vaciadero). Luego, una vez allí, la basura será compactada y cargada a una batea para recién entonces ser trasladada al relleno sanitario.

PROXIMAS ELECCIONES

El 2019 sabemos que es de elecciones, y será intenso. En ese sentido, el intendente parece no querer cerrar la puerta a la posibilidad de avanzar en la reelección; de hecho, hasta interpeló al cronista:

-“¿Pero, en serio, vos conoces algún político que cierre la puerta? Yo no conozco a nadie que haya dicho ‘me voy a mi casa’. Generalmente se va a casa cuando el voto popular lo hecha…”.

LOA: Eso también puede pasar…

RG: Sí. Pero son las reglas de juego que uno acepta y con las que juega. La decisión de continuar en esto que a mí me apasiona tendrá una limitación, que es la salud. Pero, de ir logrando resultados, de estar bien de salud, de no tener esos inconvenientes o dolores que provoca la artritis, seguramente la posibilidad está.

LOA: A propósito, durante mucho tiempo se habló de que Eduardo Costa podría ser el nuevo gobernador. Hoy esa posibilidad parece un poco más lejana. ¿Qué piensa al respecto?

RG: Yo estoy convencido de que Eduardo Costa será el próximo gobernador.

LOA: ¿Y qué tendría que hacer ahora para llegar a lograrlo?

RG: Trabajar como lo está haciendo. Volver a generar expectativa. A veces la gente no sabe que el senador tiene pocas herramientas para solucionar sus problemas, porque la mayoría de las veces los problemas se pueden superar a través de los poderes ejecutivos, ya que los legislativos dictan las normas, pero no tienen acción directa para tomar la decisión de resolver cuestiones que la sociedad reclama.

LOA: Entonces, ¿va con Costa el próximo año?

RG: Soy un hombre de la política. Pertenezco y tengo sentido de pertenencia a la Unión Cívica Radical. La UCR es un partido nacional que está dentro de Cambiemos, por consiguiente voy a apoyar al candidato de Cambiemos que sin duda será Eduardo Costa. Pero soy orgánico a la estructura por la cual ocupé distintos cargos. A intendente llegué a través de un partido político que componía un frente electoral y en la medida que la UCR siga en Cambiemos, nosotros apoyaremos a los candidatos de ese espacio.

GENTE DE LA POLITICA

Sobre el final de la conversación, el intendente tuvo algunas consideraciones sobre diversos nombres de la política de nuestra ciudad y provincia. Algunos, viejos conocidos para él, otros que ya no están, y algunos más que son del “palo” de la vereda de enfrente.

FREDDY MARTINEZ. “Fue quien me marcó muchas pautas en la administración del municipio, porque el único cargo que a mí me apasiona en política es ser intendente: atender el mostrador de mi ciudad. Y de Freddy aprendí muchas cosas, aunque me faltó una virtud que él tiene, el carisma. Pero también sé que eso no se aprende, se da por naturaleza”.

RAUL CANTIN: “Creo que Raúl Cantín quería ganar la elección para llegar a la intendencia, pero después no tuvo la motivación para ser intendente”.

PIRINCHO ROQUEL: Es un sentimiento. Con él compartí la política y la gestión. Tuvimos muchas coincidencias y algunas disidencias. Pero fue un tipo que dejó un claro ejemplo de cómo se pasa por la administración pública, y el reflejo más grande lamentablemente lo tuvimos en febrero de este año, cuando la gente participó yéndolo a despedir al municipio. Allí fueron vecinos y dirigentes de todos los partidos políticos y muchos empleados municipales. Para mí es un sentimiento, un afecto que marcó un ejemplo para los que venimos atrás”.

ALICIA KIRCHNER: “La conozco hace muchos años. Creo que tiene una gran capacidad de trabajo”.

NESTOR KIRCHNER: “Independientemente de las cosas que se plantean en la justicia, siendo nativo de esta ciudad, que queda un poco distante del centro del país, trabajó su vida política las 24 horas, todos los días del año, para lograr su objetivo. No coincidíamos en la posición política, pero lo que sí hay que reconocerle es que trabajaba y vivía para eso”.

Fuente: LA OPINIÓN AUSTRAL

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